21 feb 2020

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LAS NEGOCIACIONES PARA EL GOBIERNO DE LA JUNTA

Ciudadanos dilata el pacto con el PP en Andalucía por el encaje de Vox

Cs sigue enfrascado en buscar una abstención del PSOE para no cargar con el apoyo de la ultraderecha

La regeneración democrática y los aforamientos se convierten en el otro punto de discrepancia

Julia Camacho

Los equipos negociadores de PP y Cs en Andalucía, el pasado 17 de diciembre, en Sevilla.

Los equipos negociadores de PP y Cs en Andalucía, el pasado 17 de diciembre, en Sevilla. / EFE / JULIO MUÑOZ

De tanto mencionarlo, Vox ha acabado entrometiéndose en el que se prometía feliz y rápido matrimonio entre PP y Cs para excluir al PSOE del Ejecutivo andaluz después de 36 años. Espoleada por los mensajes en contra que le llegan desde sus socios en Europa para evitar vincularse al partido de ultraderecha, la formación naranja sigue enrocada en un imposible: que sea el PSOE quien con su abstención abra la puerta a ese Gobierno de cambio. Una vía en la que no se encuentran ni por asomo los populares.

"El cambio no es posible con aquel a quien queremos cambiar", zanjó el líder del PP andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, quien confió en que, dada la buena sintonía programática entre ambas formaciones, el acuerdo con Cs pueda estar cerrado antes del 27 de diciembre, fecha fijada para la constitución del Parlamento andaluz.

"Es un acuerdo complicado, bastante difícil", afirmó el líder andaluz de Cs, Juan Marín, al término del segundo encuentro. Según reconoció, la principal diferencia es que los naranjas quieren "la vía constitucionalista" y "el PP, no". Aludía así a su intención de que sean los socialistas quienes, de forma activa o con la abstención, apoyen el pacto PP-Cs para permitir tanto cerrar la composición de la Mesa del Parlamento como formar un Gobierno de derechas sin tener que contar con Vox. El partido de extrema derecha ya ha reclamado un puesto en la Mesa y sitio en la negociación, aunque sin integrarse en el Ejecutivo. 

Más allá de la elección del tercer socio, vital para sacar adelante la legislatura, tanto Cs como PP evidenciaron que el resto de diferencias son ciertamente menores. Ambos discrepan en los tiempos. Para el partido de Albert Rivera, "no hay prisa ninguna", mientras que el de Pablo Casado a duras penas controla la ansiedad e insiste en que no se pueden dilatar tanto los tiempos porque "los ciudadanos están reclamando ya el cambio y esta parálisis hace perder inversiones".

Diferencias de fondo

Pero también hay diferencias de fondo, especialmente en la parte referida a la regeneración democrática y el tratamiento de los casos de corrupción o los aforamientos. Y es que los populares pretenden que se haga mediante una ley nacional, mientras que Cs prefiere un acuerdo específico para la comunidad.

No obstante, Moreno y Marín coincidieron en que son escollos "fácilmente limables" para alcanzar un acuerdo programático que decante el resto de pactos, ya sea para formar la Mesa del Parlamento o el propio Gobierno. Por este motivo, ambos partidos se han dado otras 48 horas para intentar cerrar esta negociación de contenido, articulada en torno a unos 80 puntos, según apuntaron a la salida de la segunda reunión, con la pretensión de formalizar incluso un calendario de actuación con medidas contundentes para los primeros 100 días de Gobierno.