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ESCÁNDALOS EN LAS FILAS POPULARES

Cosidó, otra piedra en el zapato de Casado

El portavoz del PP en el Senado señala en un wasap cómo los conservadores "controlan" a los jueces

Su otro frente abierto es el supuesto uso de fondos reservados para dificultar la investigación de la caja b

Pilar Santos Juan José Fernández

El presidente del PP, Pablo Casado, se apoya en Ignacio Cosidó durante un acto de la campaña por el liderazgo del PP celebrado en junio pasado en Palencia.

El presidente del PP, Pablo Casado, se apoya en Ignacio Cosidó durante un acto de la campaña por el liderazgo del PP celebrado en junio pasado en Palencia. / A ÁLVAREZ (EFE)

Un ingenuo mensaje de WhatsApp, y una menos ingenua filtración de su descarado contenido, han dado por fundado el temor que la pasada semana tenía el presidente del PP, Pablo Casado, a que el viejo PP le diera nuevos problemas. Ignacio Cosidó, portavoz popular en el Senado y director general de la Policía con Mariano Rajoy en el Gobierno, ha tenido que pedir disculpas este lunes por "el lenguaje coloquial" que utilizó al comentar a los senadores de su grupo el pacto alcanzado con el PSOE para renovar el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). En el wasap, desvelado por El Español, celebró como "una jugada estupenda" la elección de Manuel Marchena al frente del órgano de gobierno de los jueces y del Tribunal Supremo porque supondrá mayorías cómodas en el consejo, "y, además, controlando la sala segunda desde detrás". 

Al poco de conocerse la noticia, el portavoz popular ha argumentado: "Entiendo que se pueda haber malinterpretado, pero, en todo caso, es una interpretación errónea. En ningún momento se habla de ningún intento de control del Poder Judicial. Lo que intento decir con más o menos fortuna es que la elección de un presidente del Supremo de muy reconocido prestigio ayudará a que las decisiones del consejo sean lo más unánimes posibles. No quería decir que permite el control porque entre otras cosas no es cierto".

Operación Kitchen

Este tropezón no pasaría de ser un incómodo incidente más o menos perdonable para la dirección del PP de Casado –Cosidó apoyó al actual presidente en la pugna contra Soraya Sáenz de Santamaría desde que empezó a recabar avales para liderar el partido– si no fuera porque se produce al poco de conocerse que la Fiscalía Anticorrupción indaga un posible juego sucio policial en la investigación de las finanzas del PP.

En una pieza secreta, el fiscal trata de averiguar si el excomisario José Manuel Villarejo o alguien en la Policía que dirigía Cosidó –siendo ministro del Interior Jorge Fernández Díazcompró con fondos reservados, y supuestamente sin respaldo judicial previo, a Sergio Ríos, el chófer del extesorero del PP Luis Bárcenas y su esposa, Rosalía Iglesias. A aquel movimiento lo llamaron operación Kitchen. Consistió en recabar información y documentos de Bárcenas, aunque fueran robados. No todo el material obtenido, al parecer, llegó a manos de los jueces.

Fuentes policiales admiten el potencial de la irregularidad de la investigación, que podría derrumbar parte de la causa por la caja b del PP. Más si Sergio Ríos -hoy, curiosamente, agente de policía- u otros hicieran revelaciones a la fiscalía sobre alguna acción censurable en la dirección de la Policía. Casado dijo el pasado jueves día 8 que no admitirá ningún comportamiento que "no sea ejemplar", "sea quien sea" el afectado y "lo haya hecho cuando lo haya hecho".  

"Campaña" de acoso

Cosidó ha dicho que desconoce, "porque estaba dentro del ámbito operativo, qué se remite al juzgado porque se entiende que es de interés para la investigación y qué no". "No participé en esa investigación de ninguna de las formas", ha afirmado. El todavía hombre de confianza de Casado ha denunciado una "campaña" contra él basada en informaciones "en muchos casos no rigurosas" y que solo buscan implicarle en el 'caso Villarejo'.