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políticos catalanes presos

González critica a Ciudadanos: "Hablar de indultos ahora es faltar el respeto a la Constitución"

Defiende una reforma de la Constitución que aumente garantías ante intentos de "desintegrar soberanía nacional"

Julia Camacho / Agencias

Felipe González saluda a Pedro Sánchez.

Felipe González saluda a Pedro Sánchez. / JOSÉ LUIS ROCA

El expresidente del Gobierno Felipe González ha criticado este jueves a Ciudadanos y les ha afeado que "ahora quieren el 155 para todo [en Catalunya] aunque no haya fundamentación suficiente para aplicarlo".

El histórico socialista también ha afirmado que "nos estamos volviendo locos" a la hora de valorar los posibles indultos a los políticos catalanes presos por el 'procés'. "Hablar de indultos ahora es una absoluta falta de respeto a una interpretación garantista de la Constitución", ha subrayado, justo después de que el partido naranja anunciara que iba forzar un pronunciamiento del Congreso sobre los indultos a independentistas.

El pasado mes de abril, González insinuó que podría haber indultos "si la situación se ha normalizado, si el respeto a las reglas del juego se restablece, si se gobierna para todos los catalanes y se respeta el Estatut", en una entrevista en La Sexta.

Acerca de las discrepancias acerca de si a los procesados se les puede imputar un delito de rebelión o no, el expresidente ha explicado que, con anterioridad, expresó sus dudas, y la "última vez" que opinó sobre esto fue para "criticar al tribunal regional alemán que consideró que había base suficiente para enjuiciar" al expresidente catalán Carles Puigdemont "y compañía por un delito de malversación, pero decía que la violencia ejercida no era suficiente como para torcer la voluntad del Estado".

"Bomberos pirómanos"

El expresidente cree que en la política española hay unos "cuantos bomberos pirómanos" que no ayudan a ordenar el debate. "Ahora que no vivimos en las trincheras, veo a mucha gente empeñada en cavar trincheras que no sirven para nada", ha apuntado. En su opinión, también "hay una politización de la justicia, no por responsabilidad de los jueces, por impulso irresponsable de la politica judicializando permanentemente los temas que se deberian resolver de otra manera".

"Cuando alguien vea que algo puede ser delito o irregularidad, que acudan a la Fiscalía" pero no contribuyan a esta "batalla estúpida" que va de los parlamentos a los órganos judiciales y viceversa con acusaciones populares. "Esto es una locura porque descompone el funcionamiento normal y previsto en la Constitucion del sistema de división de poderes, y perturba el dia  a dia", ha descrito, antes de hacer un llamamiento a intentar recomponerlo todo.

Constitución frente a aventuras

González también ha defendido una reforma de la Constitución para aumentar las "garantías frente a cualquier tipo de deslealtad que pueda desintegrar la soberanía nacional". Durante su intervención en un desayuno informativo organizado por Europa Press Andalucía y la Fundación Cajasol, González ha considerado que la Constitución nos ha dado los mejores 40 años de nuestra historia contemporánea e incluso de nuestra historia moderna, con sus "defectos y virtudes". "La Constitución ha aguantado bien", ha apuntado.

El expresidente ha señalado que España está viviendo hoy una crisis política e institucional, en la justicia y una crisis territorial, porque se confundió la descentralización del Título VIII de la Constitución con una "centrifugación del poder". Ha indicado que por lo que algunos le dicen parece que hoy no se da un "ambiente para cambiar la Constitución", apuntando que por un lado están las actitudes inmovilistas de los que no quisieron la Carta Magna en su momento y las actitudes "liquidacionistas" de los que quieren hacer otro nuevo texto constitucional. Ha insistido en que él si cree que hay que hacer determinadas reformas en el texto constitucional.

Para González, la actual Constitución tiene la virtud de ser habilitante para que convivan en ella ideas completamente contrapuestas y también de ser "limitante", frente a las aventuras que, en nombre de una falsa democracia, quieren liquidar las reglas del juego, pero que se han acabado "estrellado contra un muro de un Estado, que no es opresor, sino constitucional".