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DECLARACIÓN INDAGATORIA

Dos procesados por el 17-A niegan formar parte de la célula de Ripoll

Uno de los presuntos yihadistas alega sufrir drogodependencia, mientras que el otro se escuda en las amenazas

Efe

Detención de un yihadista en Valladolid, en septiembre del 2016.

Detención de un yihadista en Valladolid, en septiembre del 2016. / EFE / NACHO GALLEGO

Dos de los tres presuntos yihadistas procesados en la Audiencia Nacional por los atentados del 17 de agosto de 2017 en Catalunya, Driss Oukabir y Mohammed Houli Chemlal, han negado este jueves ante el juez que formaran parte de la célula que los perpetró y han alegado en un caso drogodependencia y en otro, amenazas.

Los tres han comparecido en la Audiencia Nacional por videoconferencia desde prisión para que se les notificara el auto de procesamiento y el único que no ha querido decir nada ha sido Said Ben Iazza, imputado no como integrante de la célula de Ripoll sino como colaborador, han informado a Efe fuentes jurídicas.

Sí ha hablado Houli Chemlal, herido cuando explotó el chalé de Alcanar (Tarragona) que servía de base a la célula mientras manipulaba una gran cantidad de explosivos para atentar en monumentos emblemáticos de Barcelona. Houli Chemlal ha ratificado sus declaraciones anteriores ante el juez Fernando Andreu y ha añadido una serie de alegaciones que ha leído de un texto, han informado las fuentes.

El procesado por integración en banda terrorista ha defendido que ha colaborado desde el primer momento en la investigación aportando datos y que nunca formó parte de la célula ni tenía conocimiento de que estaba preparando atentados.

Según su versión, nunca escuchó a los miembros del grupo, que murieron en los atentados, nada sobre las acciones que perpetraron en Las Ramblas de Barcelona y en Cambrils (Tarragona), donde murieron 16 personas y otras 140 resultaron heridas.

Miedo a las amenazas 

En su declaración indagatoria, Houli Chemlal ha mantenido que lo que hizo fue porque le amenazaron a él y a su familia y por miedo a lo que les pudieran hacer. Preguntado por esas amenazas por parte del abogado de una acusación de afectados por el terrorismo, que ha acudido a la declaración junto a otra acusación personada del sindicato policial USPAC, ha dicho que no quería añadir nada más a lo que había leído.

El fiscal le ha inquirido entonces si lo que había leído lo había escrito él mismo, a lo que ha respondido que sí. En cuanto a Driss Oukabir, a cuyo nombre se alquiló la furgoneta del atentado de Las Ramblas de Barcelona y que es hermano de uno de los terroristas fallecidos, ha explicado al juez que rechaza los atentados y ha defendido que únicamente está detenido por su relación con su hermano.

Ha alegado que era drogodependiente y que no tenía nada que ver con la célula terrorista, hasta el punto, ha destacado, de que se entregó voluntariamente para colaborar cuando le detuvieron y, según su versión, le pegaron antes de meterle en el calabozo.

El juez achaca a Oukabir y a Houli Chemlal delitos de integración en organización terrorista (entre 6 y 14 años de prisión), fabricación y depósito de explosivos (de 8 a 15 años) y tentativa de estragos (de 10 a 15 años), en este último caso por los planes de atentar contra monumentos como la Sagrada Familia.

Mero colaborador

Ben Iazza, que hoy no ha declarado y facilitó supuestamente su documentación a los autores de la masacre para comprar los componentes para fabricar el explosivo que explotó en Alcanar, solo le imputa un delito de colaboración con organización terrorista, que contempla penas de entre 5 y 10 años de prisión.

El juez relata en el auto de procesamiento, que se les ha notificado este jueves antes de tomarles la declaración indagatoria, cómo los tres procesados constituyeron una célula a partir del 2015 junto con los otros siete presuntos terroristas muertos tras los ataques, en cuya cúspide se situaba Abdelbaki Es Satty, el imán de Ripoll que murió en Alcanar.

Todos eran jóvenes marroquíes residentes en Ripoll que se conocían desde niños y poco a poco fueron conformando un grupo estructurado en el que el imán les adoctrinaba en el yihadismo radical, sostiene el juez.