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Albiol gana tiempo y seguirá al frente del PPC hasta las municipales

Batallará por recuperar la vara badalonesa aupado por la confianza de Casado

Los populares catalanes preparan una "transición ordenada y tranquila"

Júlia Regué

Xavier García Albiol, en el congreso nacional del PP.

Xavier García Albiol, en el congreso nacional del PP. / Juan Carlos Hidalgo

Xavier García Albiol se prepara para la carrera electoral decidido a alzar de nuevo la vara badalonesa. Y, al tiempo que anuncia su candidatura, alega "incompatibilidades" para seguir al frente del PPC. Quiere irse (y quieren que se vaya) sin hacer ruido. Con este fin, los populares evitarán la convocatoria de un congreso hasta que termine el escrutinio de las papeletas municipales. Fuentes de la formación razonan que la proclama nace de una decisión colegiada y consensuada para encontrar una "transición ordenada y tranquila" en el partido. 

La debacle electoral en los comicios del 21-D auguró su final al frente de la cúpula. Público y notorio es ya que puso su cargo a disposición del partido la misma noche electoral en el Hotel Gran Marina de Barcelona y que Mariano Rajoy le desaconsejó una renuncia en caliente. 

Pero se acerca la hora de garantizar un relevo que reflote el partido. Los populares son conscientes de que un cónclave antes de la fecha supondría librar una batalla que podría "distraerles" en plena campaña electoral y que se avecina un otoño "complejo" en el que más vale dejar reposar al partido. "No parece lo más responsable cuando tienes que presentar candidaturas en el máximo número de municipios", alertó Albiol en rueda de prensa, aunque meses atrás justificara una cita de urgencia. 

Eso sí, los acontecimientos podrían precipitarse con la eventual irrupción de una convocatoria electoral. Algunos movimientos sí se acelerarán en el grupo parlamentario en la Cámara catalana, ya que estudian "variar algunos roles" una vez Albiol presente oficialmente su postulación en septiembre u octubre.

De vuelta a Badalona

Albiol nunca ha escondido su intención y ambición de volver a pilotar de la ciudad de Badalona. Durante la campaña electoral se jactaba de querer ser el "alcalde de Catalunya". Paseaba a Rajoy por los mercadillos del barrio obrero de La Salut y le convertía en el invitado estrella a la inauguración de la nueva sede municipal del PP.

Concurrirá a las elecciones municipales con el afán de disputarse el mando del consistorio con el espacio que ocupan los ‘comuns’ y la CUP, la confluencia que consiguió arrinconarle pese a ver sido el candidato más votado a la alcaldía en los últimos comicios. Sembró 10 ediles y arrasó en 30 de los 34 barrios gracias a los 30.559 votos que le apoyaron en el 2015.

Espera que el electorado le compense ahora por abrirle paso al socialista Àlex Pastor, sustituto de Dolors Sabater, tras la moción de censura que confabularon con los naranjas. Una estrategia de la que desconfiaron los del PSC, que tuvieron que ponerse las gafas para "leer la letra de pequeña". Y es que Albiol les situó ante una perspicaz encrucijada: decidir entre gestionar el coste estético de gobernar aupados por él, más aún con otra moción de censura cocinada por el PSOE en el Ejecutivo central, o atreverse a construir un argumento que justificara su renuncia tras la batería de reproches lanzada a la alcaldesa.  

El impulso de Casado

Albiol indicó que salió "enchufado y con las pilas muy cargadas" del congreso nacional que proclamó a Pablo Casado nuevo líder de los populares. No es de extrañar después de ver en el trono a su predilecto. "Salí muy ilusionado y con el absoluto convencimiento que haremos una gran remontada a nivel nacional", censuró.

Otras voces del partido apuntan que se siente sosegado tras un espaldarazo de Casado. El nuevo presidente de los azules guarda su confianza y prefiere no tensionar el espacio catalán, fuertemente dañado. Emprender una batalla en Catalunya no le parece lo más acertado, sino calmar los ánimos y mostrar fortaleza, empezando este mismo jueves con la convocatoria de su primera ejecutiva en Barcelona para gesticular su total implicación y contundencia a frenar el desafío soberanista.

Los barones provinciales también atrincheraron con Casado, excepto Enric Millo, que se mantuvo fiel a la exvicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría augurando una posible victoria que le reflotara después de verse desalojado de la Delegación del Gobierno en Catalunya. Queda ver cómo compensará Casado a los que hicieron de Catalunya uno de sus incondicionales feudos.

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