debate soberanista

Los 300 del Parlament

Tres centenares de alcaldes independentistas celebran la DUI como un Mundial de Catalunya

 El Parlament celebra la declaración de independencia cantando Els Segadors / JULIO CARBO/ FOTOG.: ALBERT BELTRAN

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Unos 300 alcaldes se citaron este viernes em el Parlament. Vara en mano para defender pacíficamente la democracia. Jaleados a su llegada por la multitud agolpada a las puertas del parque de la Ciutadella, que les hizo un pasillo que hizo sentir como Messi. Conscientes de que podía ser las Termópilas del autogobierno catalán, con el 155 a punto de caer sobre las instituciones catalanas como las tropas persas de Jerjes. Algunos afortunados pudieron vivir la jornada desde dentro del hemiciclo mientras el resto celebraba la DUI desde el auditorio de la Cámara catalana con pasión futbolera, como si Catalunya terminara de ganar un Mundial.

No todo el mundo recibía igual de bien su presencia en la sala en la que los diputados de JxSí y la Cup firmaron el día 10 la declaración de independencia tras la 'DUI interruptus'. Mientras desde los escaños independentistas se aplaudía que hubieran acudido a la llamada de Puigdemont, su Leónidas particular, algunos grupos de la oposición mostraban su desacuerdo. Un veterano parlamentario señalaba que era una forma de intimidación no a la oposición sino a los 'indepes' dubitativos para exorcizar el fantasma del 'tamayazo' que el PP había invocado, argumentando que algunos del PDECat eran reacios a votar la DUI. Después de que Neus Lloveras, alcaldesa de Vilanova i la Geltrú y presidenta de la AMI, agradeciera su presencia, los alcaldes la han ovacionado y, en pie con la vara en mano, han empezado a gritar 'visca Catalunya lliure' e 'independencia'. Sus proclamas eran claramente audibles desde la sala en la que estaba reunida la Mesa del Parlament para decidir si se tramitaba o no la propuesta. 

Algo que no han dejado pasar el PP y Ciutadans al principio del pleno. "No nos gusta que el Parlament sea la sede de ERC o de la ANC", ha denunciado Carlos Carrizosa, portavoz de Ciutadans, que ha dicho sentirse "coaccionados por los invitados" y ha reclamado que "se les expulsara de la tribuna" si los cargos electos alteraban el orden. Su intervención ha sido recibida con algunos abucheos y risas burlonas en el auditorio. Igual que la del popular Alejandro Fernández, que ha acusado a las fuerzas independentistas de llevar a "200 personas a tomar la Bastilla" y ha señalado que, después de que en la reunión de la Mesa habían pedido que pararan de gritar, "han vuelto a gritar dos veces". Alguien ha comentado, con cierta sorna, que a los que no había manera de escuchar era a los alcaldes de Ciutadans y del PP (los primeros nunca han tenido ninguno en Catalunya mientras que los segundos solo gobiernan en una, Pontons, municipio de 435 habitantes del Alt Penedès).

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La llamada al silencio de la presidenta del Parlament Carme Forcadell y de algunos de los alcaldes ha derivado en un ambiente casi de biblioteca, solo roto por algunos aplausos a la intervención de Marta Rovira, murmullos cuando Forcadell, por error, se ha dirigido a Inés Arrimadas como "señora presidenta" y risas cuando Xavier García Albiol ha pedido la palabra. A diferencia de los '300', la sublime novela gráfica de Frank Miller ambientada en la batalla en la Segunda Guerra Médica entre el imperio persa y la alianza entre griegos y espartanos, el guion de esta historia no estaba escrito y podía dar aún varios giros más. Caras de sorpresa al ver que JxSí pedía votación secreta y aplausos para Albano Dante Fachin, que había votado a favor de esta medida que permitiría a los diputados independentistas fintar lanzas judiciales persas. 

El silencio se ha roto definitivamente con la proclamación de los resultados: aplausos, gritos de júbilo y abrazos antes de entonar el 'Cant dels Segadors' con las varas en mano. Varas que han vuelto a levantar en las escaleras del Parlament para gritar "libertad" en solidaridad con los presidentes de Òmnium y de la ANC encarcelados. Al salir quizás alguno pensó que el partido no ha hecho más que empezar y que, como decía, Johan Cruyff: "lo difícil no es llegar, es mantenerse".