26 oct 2020

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PERFIL

La jueza Lamela, de heroína a villana en tres horas

Tildada de progresista, no logró el apoyo de los vocales nombrados por el PP ni los del PSOE para presidir la Sala de lo Penal

La causa por sedición le ha hecho adquirir un protagonismo que los que la conocen dicen que detesta

Ángeles Vázquez / Madrid

La jueza de la Audiencia Nacional Carmen Lamela.

La jueza de la Audiencia Nacional Carmen Lamela.

Si la realidad se midiera por Twitter, la magistrada Carmen Lamela habría pasado de heroína a villana en apenas tres horas. O de roja peligrosa a reaccionaria agradecida por haber sido condecorada por el Ministerio del Interior, pese a que se trata de una distinción con la que cuentan prácticamente todos los jueces de la Audiencia Nacional.

En tres horas, Lamela dejó en libertad con comparecencias quincenales al mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero, pese a que el fiscal pedía prisión para él, y encarceló a los presidentes de la Assemblea Nacional Catalana (ACN) y de Òmnium Cultural, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart. Y los que en un momento la aplaudían pasaron a criticarla, por no decir insultarla, y viceversa.

Pero la realidad no es Twitter y no solo hay blancos y negros. Cuando Lamela (56 años) llegó en octubre de 2015 al Juzgado Central de Instrucción número 3 -cuyo titular estaba en París-, se la calificó de progresista por haber desempeñado un puesto técnico en el Ministerio de Justicia durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Sin embargo, el caso más mediático al que se había enfrentado hasta ahora, el de la agresión de Alsasua a dos guardias civiles, que se juzgará por terrorismo, parece casar mal con esa etiqueta. Lamela, además, no pertenece a ninguna asociación judicial.

Confundida con Espejel

Sí fue bastante elocuente que ni los vocales nombrados a propuesta del PP, ni los designados por el PSOE la apoyaran cuando se postuló para presidir la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, a la que los primeros auparon a Concepción Espejel, con la que muchos en las redes sociales la confundieron este lunes para insultarla.

Muy trabajadora, a Lamela se la considera una jueza vocacional que instruye con una rapidez inusual en la Audiencia: el 'caso Abengoa' se inició en el 2016 y ya está siendo juzgado, y la agresión de Alsasua espera señalamiento. El 28 de septiembre adquirió la titularidad del juzgado al renunciar al puesto Javier Gómez Bermúdez. Esa misma semana le correspondió la denuncia fiscal por sedición que le ha dado un protagonismo que quienes la conocen saben que detesta.