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LA ESTABILIDAD DEL EJECUTIVO CENTRAL

El pragmatismo, según Rajoy

El Gobierno y el PP vuelven a señalar la chequera a los partidos catalanes

El probable apoyo del PDECat al decreto de la estiba es visto en la Moncloa como muestra de la 'operación diálogo'

Pilar Santos

La manifestación del Onze de Setembre del 2016 en Barcelona, a la altura del paseo de Lluís Companys.

La manifestación del Onze de Setembre del 2016 en Barcelona, a la altura del paseo de Lluís Companys. / FERRAN NADEU

Mariano Rajoy lleva dos años diciendo que el soberanismo catalán es el principal "desafío" que tiene como gobernante y asume que la solución no es fácil. La llamada 'operación diálogo' que encargó a la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, ha pasado esta semana a llamarse provisionalmente 'operación pragmatismo'.

Tanto en público (por boca de dirigentes del PP y del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro), como en privado, diferentes miembros del Gobierno y del partido que lo sustenta seguían defendiendo estos días en el Congreso que el sentimiento soberanista disminuirá a cambio de dinero, a cambio de esa "chequera" que, como dijo Podemos, Rajoy ha sacado para lograr el apoyo del PNV a sus Presupuestos tras la mejora del cupo. Así funcionó con Jordi Pujol y con José Montilla durante décadas, pensarán. La vicesecretaria del PPAndrea Levyseñaló el camino a los partidos catalanes y les invitó a "pelear" las enmiendas parciales a las cuentas del Estado si quieren sacar también algún rédito. Parece que los populares prefieren mirar "hacia otro lado" y no quieren acabar de leer las encuestas que, como la última del Centre d'Estudis d'Opinió, señalan que el 44,3% de los catalanes quieren que Catalunya sea un Estado independiente. La "desafección" de la que el exalcalde de Cornellà advirtió ya en el 2007 ha devenido en esto.  

CUATRO AÑOS DE NINGUNEO A LOS NACIONALISTAS

Durante años la respuesta de Rajoy ante el reto independentista catalán fue jurídica; ahora, con la leve recuperación económica de España, se vuelve a plantear la económica vía inversiones (ahí están las promesas en infraestructuras del presidente) y a través del modelo de financiación autonómica (lejos de la bilateralidad que reclama Catalunya). 

La falta de los gestos políticos hacia Catalunya se muestra de una manera más cruda si cabe con el reciente acercamiento al PNV justo después de cuatro años en los que Rajoy y el PP ningunearon a la oposición, sobre todo a los nacionalistas. "Eso es hacer política. Ahora les necesitamos y, pese a quien pese, sabemos dialogar y pactar", reivindican fuentes del Gobierno, que rechazan que esa estrategia sea cortoplacista. ¿Sirven estos bandazos para 'hacer país', a la manera en que se supone que lo debería entender el jefe del Ejecutivo? 

EL PDECAT Y LOS PUERTOS

En la Moncloa se mantienen con el brazo tendido, dijo el portavoz, Íñigo Méndez de Vigo, el viernes, tanto en el (escaso) diálogo entre los dos gobiernos para no llegar al choque de trenes como para las enmiendas parciales a los Presupuestos y otras leyes clave. En este último punto, fuentes del Ejecutivo confían en poder vender como una muestra de esa 'operación diálogo' el posible apoyo del PDECat a la próxima norma que regulará la liberalización de la estiba y que han enviado a Bruselas para que dé luz verde antes de volverla a votar en el Congreso.

Con el PSOE de batalla de las primarias, el PP se ha volcado en conseguir el apoyo del PDECat. Francesc Homs era el jefe de filas y, por razones de partido, pero también personales, dijo que "ni en broma" facilitaría la aprobación del decreto. Ahora, con el político inhabilitado por el 9-N y con Carles Campuzano al frente del grupo, la relación con el PP se ha relajado un poco. El perfil de Campuzano no es el de Homs y se ha tenido más en cuenta también la opinión de Ferran Bel, portavoz de Economía y alcalde de Tortosa. Bel mantiene una buena relación con el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, al que conoció cuando era presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias. 

"Hay que cumplir la sentencia europea. Hemos intentado mejorar el texto anterior y hemos peleado para que se pueda mantener la ocupación de los puertos y no se degrade el trabajo de los estibadores", se defiende Campuzano, que subraya el miedo de que los puertos de Barcelona y Tarragona pudieran entrar "en un periodo largo de conflictividad" y acabar marginados, como el de Marsella. El portavoz del PDECat, no obstante, rechaza que esta aproximación al PP se enmarque en la 'operación diálogo'. Y acaba: "Los Presupuestos suponen el certificado de defunción de esa operación. Levy tiene más de 800 enmiendas parciales si quiere votarlas".