PERFIL

Montserrat Venturós, toda una vida desobedeciendo

La alcaldesa de Berga ha comulgado con el ideario de la CUP desde la adolescencia

Combina la firmeza con el posibilismo respecto a ciertas promesas electorales

La alcaldesa de Berga, Montse Venturós, a su salida de los juzgados junto a su abogado, el exdiputado de la CUP Benet Salellas, en noviembre del 2016.

La alcaldesa de Berga, Montse Venturós, a su salida de los juzgados junto a su abogado, el exdiputado de la CUP Benet Salellas, en noviembre del 2016. / AFP / PAU BARRENA

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Montse Venturós lleva media vida desobedeciendo. A los catorce años ya era habitual del Casal Panxo y el Ateneu Llibertari de su ciudad natal, Berga. Allí ya se dedicó a "socializar el discurso de la independencia y el socialismo". Y en todas sus intervenciones ha mostrado siempre una convicción y firmeza absolutas. Suyo fue uno de los discursos más combativos en el acto central de la campaña autonómica de la CUP.

Pero Venturós no se lanza al vacío. Su contacto con la gestión le ha hecho ver, por ejemplo, que promesas electorales como la de municipalizar la gestión del agua en Berga no las va a cumplir. Al menos en este mandato. Y lo ha he explicado en varias ocasiones con argumentos propios del posibilismo: las arcas municipales no permiten alegrías. La mirada cambia una vez dentro del ayuntamiento como también cambia de trabajar en un comercio a disponer de su propia tienda en el corazón de la capital del Berguedà.

POR LA "OPOSICIÓN CONSTRUCTIVA"

Esto demuestra, según ha admitido en varias entrevistas, que, una vez se ocupa el despacho de una alcaldía, la visión de las cosas cambia. Por eso opina que la CUP debe ejercer una "oposición constructiva" en los municipios.

En cualquier caso, por donde no pasa esta joven edil es por el aro de quitar la 'estelada' de su ciudad'estelada', aunque ello le cueste el puesto. Si se le pregunta si vale la pena exponerse a ello por un símbolo, responde: "Es que estamos hablando de un proceso de liberación, de construir una nueva república desde la base, no es poca coña, no es postureo".

Y pese a que la CUP apoya en gran medida al Govern de Junts pel Sí, nunca se ha quedado a medias a la hora de denunciar las actitudes que para ella son tímdas o poco valientes, como el proceso participativo del 9-N del 2014. Y ahí vuelve a emerger la activista, la joven que apuesta, como apostaba en el 9-N, por desacatar y desobedecer como la mejor vía --ahí su discurso es exactamente el que está en el frontispicio de la CUP-- para romper amarras con el Estado.

Y eso que, según explica, respecto al conflicto de la 'estelada' haya recibido consejos, del bando soberanista, como el de declarar ante el juez que la bandera española estaba en la lavandería.

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PONER LA DIRECTA

Sobre la actuación de los Mossos d'Esquadra en su detención de este viernes, no le habrá sorprendido porque su opinión sobre la actitud del Govern en relación a la desobediencia es más que crítica. Pide que el Ejecutivo catalán ponga la directa "sin miedo". Y su pronóstico no deja de ser interesante, mirando hacia los próximos meses, decisivos para el 'procés': tarde o temprano, JxSí y la CUP deberán discutir cómo practicar la vía unilateral. "Al Govern le hace falta una buena sacudida, la que marquemos desde los municipios, y que empiece a ejercer funciones de república", añade.