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LA ENCRUCIJADA SOCIALISTA

La abstención se ve ganadora en el PSOE pero asume su mala venta

El comité federal decide este domingo entre permitir que Rajoy sea investido o ir a unas terceras elecciones

La brecha entre la cúpula y las bases y la futura relación con el PSC planean sobre la trascendental cita

Juan Ruiz Sierra

Militantes del PSOE se han concentrado este sábado ante la sede del partido, en la calle Ferraz de Madrid, en contra de la abstención.

Militantes del PSOE se han concentrado este sábado ante la sede del partido, en la calle Ferraz de Madrid, en contra de la abstención. / EFE / SERGIO BARRENECHEA

Deberían haberse celebrado este domingo unas primarias para que los militantes socialistas eligieran a su secretario general, según el esquema diseñado por Pedro Sánchez hace poco menos de un mes. Cercado por los barones más importantes y la sucesión de derrotas electorales, el entonces secretario general se la jugó a todo o nada con la convocatoria de un congreso relámpago en el que sus hipotéticos competidores estaban en peores condiciones al no tener tiempo para preparar la carrera. Sánchez perdió y tuvo que dimitir al comprobar que sus defensores eran minoría en el comité federal del partido, y ahora en lugar de unas primarias lo que se celebrará este domingo es otra cita de este organismo en la que se decidirá cuál es el menor de dos males: abstenerse en la investidura de Mariano Rajoy y permitir su continuidad en el poder, con todo lo que eso conlleva, o mantener su rechazo al líder del PP y acudir a unas elecciones en las que la derecha, en principio, saldría reforzada. 

Quienes defienden la primera opción dan por hecho que ganarán la votación entre los cerca de 250 miembros del comité federal, pero al mismo tiempo subrayan que lo difícil vendrá después, porque una cosa es la batalla orgánica y otra la del relato. Y esa, coinciden varios abstencionistas, está por el momento perdida.

"Hemos trasladado la imagen de dirigentes que quitaron a Sánchez para poner a Rajoy", reconoce un expresidente autonómico 

"Nos hemos equivocado --reconoce un expresidente autonómico--. La imagen que hemos trasladado es la de un grupo de mandarines que ha organizado desde sus despachos una conspiración para decapitar a un secretario general elegido por los militantes y después dejar sin voz a esas mismas bases y entregar el poder a Rajoy. Todo es más complicado, porque la situación de Sánchez era insostenible debido a sus resultados, su cesarismo, su apelación a los afiliados contra los barones que gobiernan en sus territorios e incluso el hecho de que no le hiciera ascos, llegado el caso, a pactar con el independentismo con tal de alcanzar la Moncloa. Pero nada de eso ha calado ni en la calle ni en las agrupaciones".

LOS ARGUMENTOS DEL 'NO'

Si gana la abstención, como parece probable, la brecha entre dirigentes y militantes será mayor que nunca en las últimas décadas. Gran parte de las agrupaciones socialistas se han reunido estos días para votar a favor del 'no' al presidente en funciones, con argumentos similares a los que desplegaron Sánchez y sus afines desde los comicios del pasado 26 de junio ante el silencio de quienes defendían la otra salida: el PSOE perderá toda su credibilidad, se convertirá en rehén de la derecha y entregará a Podemos el liderazgo de la oposición. 

Todos estos vaticinios se escucharán durante el comité federal, que se espera que sea menos traumático y largo que el que acabó con la salida de Sánchez (duró más de 14 horas y hubo lágrimas), pero con escaso impacto sobre quienes creen que no hay más alternativa que dejar gobernar a la derecha, aprovechando su minoría en el Congreso para derogar las leyes más controvertidas que aprobó Rajoy gracias a su extinta mayoría absoluta. 

La votación, señalan fuentes de ambos sectores, dará un resultado similar al de la última cita del organismo, cuando los críticos con el hasta entonces líder lograron 132 votos frente a 107, pero la diferencia será algo más acusada. Primero, porque unos pocos dirigentes, como suele ocurrir en estos casos, se están pasando al bando presuntamente ganador, sobre todo en Madrid y la Comunitat Valenciana. Y segundo, porque ahora, en lugar de la ejecutiva partida en dos sobre la investidura, hay una gestora donde los abstencionistas son mayoría, empezando por su presidente, el asturiano Javier Fernández. De sus 10 miembros, solo dos reclaman sin éxito que se consulte qué decisión tomar a las bases, que están respondiendo con furor a una iniciativa de recogida de firmas para desautorizar al organismo que pilotará el PSOE hasta su próximo congreso. Según sus organizadores, casi la mitad de los afiliados ya han prestado su rúbrica. Es probable que la cifra esté inflada, pero el fenómeno es reflejo del malestar en la militancia.

POR TERRITORIOS  

El reparto de fuerzas en el comité federal, a grandes rasgos, es este. Andalucía, que aporta más de una quinta parte de sus miembros, está volcada a favor de la abstención, al igual que otras federaciones importantes, caso de Castilla-La Mancha, ExtremaduraGalicia y Aragón. Otros territorios de peso como Madrid y la Comunidad Valenciana se encuentran divididos entre las dos opciones. Y el 'no' a Rajoy está representado por federaciones pequeñas, como Euskadi y Baleares, con la excepción del PSC. 

Los socialistas catalanes votarán a favor de mantener el rechazo al PP, e incluso su líder, Miquel Iceta, ha dejado claro que si la abstención se impone, sus siete diputados no se sentirán concernidos. La indisciplina, de producirse, puede provocar que la relación entre el PSOE y el PSC cambie a peor, un escenario que estará muy presente en la cita. La posibilidad de una abstención no en bloque sino mínima, de solo 11 parlamentarios, impediría el cisma, pero este domingo solo se votará qué posición tomar. Los detalles se aprobarían la semana que viene.