DE VUELTA A LAS URNAS

Podemos da "por descontado" el 'sorpasso' al PSOE en votos y escaños

Iglesias tratará de evitar el choque en campaña con Sánchez e impugnará directamente a Rajoy

La dirección morada tenía los resultados preliminares de su encuesta interna en abril, cuando dio por muerta la negociación

Pablo Iglesias participa en un coloquio en Madrid. 

Pablo Iglesias participa en un coloquio en Madrid.  / JOSÉ LUIS ROCA

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Iolanda Mármol
Iolanda Mármol

Periodista

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La dirección de Podemos da "por descontado” que el 26-J logrará superar al PSOE en número de votos y también en la traslación de escaños, tras analizar los estudios internos, que según han confirmado fuentes del partido a EL PERIÓDICO, arrojan datos para el optimismo. El resultado de las encuestas indica que, en coalición con IU, tendrán margen suficiente para conseguir el ansiado 'sorpasso', el adelantamiento a los socialistas, hecho que Pablo Iglesias ha descrito desde su llegada a la secretaría general como meta previa e imprescindible para conquistar el poder en las instituciones. Y no solo eso. El análisis prevé una estrecha horquilla de acercamiento al PP, al que no rebasarían, pero que les sirve para ponerle foco a la campaña que está a punto de comenzar: el adversario a quien impugnar es Mariano Rajoy, porque a Pedro Sánchez le dan por amortizado. Ya no lo considerarán un enemigo a batir, sino que apelarán a él como un "aliado" para los necesarios pactos de gobernabilidad tras las elecciones. En esa táctica, evitarán tanto como sea posible confrontar con el candidato socialista, aunque no niegan que "algún codazo" será necesario.

Los datos, afirman desde la dirección, son esperanzadores. Tanto que incluso los sectores siempre reticentes a la alianza con Alberto Garzón acabaron aceptando el pacto, convencidos de que la oportunidad de sobrepasar al PSOE es histórica y, por primera vez, alcanzable. Según los sondeos, Unidos Podemos se situará por delante de los socialistas de forma inapelable, pero aún así, la consigna entre los dirigentes del partido morado es máxima prudencia y evitar trasladar una imagen de victoria asegurada. Deben buscar el equilibrio siempre complejo entre transmitir ilusión posibilista pero no reto conseguido, porque para el desborde necesitan una fuerte movilización. El 20-D los morados quedaron 300.000 votos por detrás del PSOE. Sánchez obtuvo 90 escaños y Podemos con sus confluencias, 69.

La razón para ser comedidos es de peso: las encuestas que ha elaborado la responsable de análisis, Carolina Bescansa, alertan de una bolsa de indecisos que englobaría entorno al 30% del electorado. De qué porcentaje de ese nicho logren seducir, dependerá si el 'sorpasso' al PSOE es por la mínima, sostienen, o logran una victoria holgada que les permita una posición hegemónica para imponer su criterio en las negociaciones tras el 26-J. Iglesias ya ha anunciado que si son segundos, tras el PP, le ofrecerá a Sánchez un Gobierno de coalición y ser vicepresidente. ¿Cómo activar a esos votantes que dudan? El diseño de la campaña no está terminado, pero según fuentes cercanas a Iglesias, la contienda tendrá menos mítines del candidato, más actos de cercanía y, sobre todo, presencia constante en espectáculos televisivos.  

ENCUESTAS Y RUPTURA DE NEGOCIACIÓN

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Podemos maneja los resultados preliminares de la encuesta interna desde los primeros días de abril --el análisis definitivo no estuvo listo hasta algunas semanas después-- . En esas mismas fechas, el 7 de abril, se produjo la reunión negociadora a tres bandas entre los morados, el PSOE, y Ciudadanos. Los de Iglesias --que había tomado la dirección de su equipo negociador, hasta entonces coordinado por Íñigo Errejón-- presentaron en ese encuentro un documento de "cesiones" para tratar de alcanzar un acuerdo de gobernabilidad.

Al salir de la reunión, el secretario general evitó hacer valoraciones en rueda de prensa, decisión que sorprendió al resto de partidos. Al día siguiente, el viernes 8 de abril, Iglesias compareció. Dio por finiquitadas las conversaciones y convocó por sorpresa una consulta para preguntar a sus simpatizantes si preferían el pacto "Rivera-Sánchez" o un gobierno progresista con Podemos. El PSOE denunció que ni siquiera les habían dejado un día para estudiar el documento y asumieron que Iglesias estaba decidido a ir a una repetición electoral, alentado por las expectativas de superarles.