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BALANCE DE 100 DÍAS DE GOBIERNO

Carles Puigdemont supedita a los presupuestos su programa de gobierno

El 'president' avisa a la CUP de que sin cuentas no se podrán revertir los recortes

Reclamará este miércoles a Rajoy más margen de déficit y frenar los recursos al TC

Fidel Masreal

El president Puigdemont en la rueda de prensa de presentación del plan de Govern.

El president Puigdemont en la rueda de prensa de presentación del plan de Govern. / FERRAN SENDRA

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha aprovechado este martes la presentación de su plan de gobierno para presionar una vez más a la CUP para que le apruebe los presupuestos del 2016. Esta vez el argumento ha sido que sin nuevas cuentas, las medidas incluidas en el programa no tendrán la "gasolina" para salir adelante. Esas medidas incluyen el propósito del Govern de aprobar 45 leyes en 18 meses y de "revertir los recortes" de los ejecutivos anteriores, los de Artur Mas. Un optimista 'president' ha asegurado que ya existen conversaciones con la CUP y de ellas ve posible un acuerdo sobre las cuentas. Y a 24 horas de su entrevista con Mariano Rajoy, Puigdemont le ha dejado al presidente en funciones una frase casi en tono de afirmación retórica: "No quiero pensar que las demandas catalanas saldrán de vacío de la Moncloa".

45 LEYES EN AÑO Y MEDIO

  • Política social. El plan del Govern promete una vez más reformar la renta mínima y tender a una renta garantizada de ciudadanía, pero Carles Puigdemont se mantuvo ayer en la línea de incrementar las ayudas a la renta de inserción. Y en prometer actuaciones contra las suministradoras que cortan luz, gas o agua sin los informes sociales. Sigue sin haber noticia de si estas compañías pondrán dinero contra la pobreza energética. El Govern promete aplicar las medidas del pleno contra la pobreza y desarrollar las leyes de pobreza energética y emergencia habitacional.
  • Empleo y competitividad. Puigdemont promete que la renovada ley del Servei d’Ocupació tenga una «perspectiva integradora», frente a las advertencias sindicales contra la privatización. Se promete desplegar el plan de garantía juvenil y profundizar en la fiscalidad ambiental.
  • Agravios y apertura. El Govern también exige de nuevo el traspaso de Cercanías y reclama que los Mossos tengan informacion sobre terrorismo yihadista. En el capítulo de la transparencia, se propone básicamente desarrollar la ley marco, que no está dando muy buenos resultados en materia de registro de grupos de interés. También se promete, pese a los vetos del Estado, que se dotará a la Generalitat de «plenas capacidades» para ejecutar su política exterior. Sin abandonar la bandera del diálogo.

"Creo que tendremos presupuesto", ha confiado el jefe del Govern basándose en las conversaciones ya existentes, pero sin perder la prudencia. "No pedimos un cheque en blanco". Sin embargo, en esta ocasión no ha habido referencia alguna a la hipótesis de negociar las cuentas también con otros grupos, como el PSC o Catalunya Sí que es Pot. La intención evidente era la de mostrar cohesión en una hoja de ruta sobre la que no se ha extendido ("El trabajo ha de hacerse sin ruido", ha alegado respecto a las llamadas estructuras de Estado). Y en este sentido, ha calificado de "excelentes" las relaciones con su vicepresidente y líder de Esquerra, Oriol Junqueras, pese al episodio de la reunión secreta de este último con el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. "Un tema cerradísimo que no se volverá a producir", ha zanjado Puigdemont.

DESAFÍO A RAJOY

El presidente de la Generalitat ha evitado lanzar soflamas independentistas y ha optado por la discreción. Pero sí ha habido una referencia lógica a lo que espera de la entrevista de este miércoles con Rajoy: "Comprensión de lo que es la demanda de Catalunya, que no la hace un partido, ni una institución. Hay un movimiento ciudadano detrás muy transversal, una mayoría de ayuntamientos, el Parlament, el Govern, las diputaciones, con una cierta idea de proyecto de país”. Una afirmación que casi parece indicar ya la respuesta, dado que en la Moncloa confirman que Rajoy escuchará todo cuanto quiera plantearle el 'president' en la agenda económica y social, pero que en la cuestión soberanista le responderá con la misma negativa que dedicó una y otra vez a su antecesor.

Habrá que ver, pues, qué capacidad de acercamiento existe respecto a las otras tres cuestiones, aparte de la cuestión identitaria, que llevará el 'president' en la cartera: "Derechos básicos, desde los refugiados a la pobreza energética pasando por el techo de déficit; los incumplimientos del Estado, que se suman a los 23 puntos que el 'president' Mas le transmitió, de los que han cumplido uno y medio; y el error de la judicialización de la política”.

En su repaso a las cuestiones pendientes, el 'president' ha reclamado con contundencia la gestión de Cercanías por parte del Govern ("Queremos la responsabilidad de la gestión y nos dejaremos de quejar") y también que se convoque la Junta de Seguridad con el Estado para que los Mossos tengan acceso a la información sobre el terrorismo yihadista. "Necesitamos urgentemente la convocatoria de la junta de seguridad y la incorporación de los Mossos al espacio de evaluación de la amenaza yihadista del Estado”, ha enfatizado.

BCN WORLD, SIN CONSULTA

En su comparecencia, Puigdemont ha diluido la opción de una consulta ciudadana sobre el proyecto de ocio y casinos BCN World porque está convencido de que no será necesaria porque habrá consenso en el territorio. "Si se hace, que se hará, se hará bien. Estamos cerca, espero, más cerca que lejos de poder formular un acuerdo bueno. Si no es bueno, no habrá acuerdo", ha anunciado respecto a un proyecto que divide a CDC de Esquerra, y sobre el que también la CUP está en posiciones antitéticas de las de Convergència. Todo ello en una legislatura en la que el 'president' se compromete a dejar todo a punto para que el próximo Govern pueda llevar a Catalunya a la independencia. Mientras, ha advertido, "poco ruido y mucho trabajo".

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