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Agustí Colomines: de la CatDem al Govern

El que fuera director de la fundación de CDC entre el 2007 y el 2013 dirigirá la Escola d'Administració Pública

Rafa Julve

El exdirector de la Fundació CatDem, Agustí Colomines, en julio del 2010, ante la comisión de investigación del Parlament de Catalunya sobre el desvío de fondos del Palau de la Música.

El exdirector de la Fundació CatDem, Agustí Colomines, en julio del 2010, ante la comisión de investigación del Parlament de Catalunya sobre el desvío de fondos del Palau de la Música. / EFE / MARTA PÉREZ

Estuvo años ahí, detrás, entre bambalinas, en responsabilidades que no tendrían por qué haber sido de primera fila mediática (ahora hablaremos de eso), haciendo también sus aportaciones a la causa en alguna tertulia y muchos artículos y ahora ha visto premiada su fidelidad. Agustí Colomines (Barcelona, 1957) ha sido nombrado por el Govern director de la Escola d'Administració Pública de Catalunya (EAPC), dedicada a la investigación y a la formación del funcionariado.

Profesor de Historia Contemporánea en la Universitat de Barcelona, su labor en este ámbito, en especial en aras del nacionalismo catalán, ha sido prolija. Independentista de 'soca-rel', fue uno de los historiadores estrella que aparecían en el programa de aquel simposio que tantas ampollas levantó en diciembre del 2013 y que llevaba por nombre 'Espanya contra Catalunya'. El título de su intervención era 'La construcción de un estado liberal español: siglo XIX', pero no nos detendremos aquí en su labor académica ni al frente del Centro Unesco de Catalunya, sino en su trayectoria política, que empezó a coger bríos para el gran público en el 2007.

LA CASA GRAN DEL CATALANISME

La Casa Gran del Catalanisme. El ingente proyecto de Artur Mas antes de cambiar de rasante hacia la Ítaca de la independencia. Pues bien. El encargado de abanderar aquella nave que pretendía traspasar siglas justo cuando CiU estaba castigada al rincón de pensar de la oposición no era otro que el propio Colomines. Aquel año, el 'expresident' y todavía líder de Convergència situó a este historiador al frente de la fundación CatDem. Esta entidad, anteriormente fundación Trias Fargas pero que cambió de nombre tras estallar el 'caso Millet', debía escenificar una nueva era en CDC, de mayor transparencia y transversalidad. Así lo vendía Colomines, pero al poco de acceder al cargo ya le cayeron encima nuevos escándalos.

La CatDem ha aparecido en los papeles (judiciales y periodísticos) como una supuesta tapadera de CDC para financiarse de manera irregular a través de comisiones, ya sean del 3% o más. El año pasado, por ejemplo, 'El País' informaba de que Convergència cobró 2,2 millones de euros de la entidad entre el 2008 y el 2011 por trabajos sin justificar, pero las sospechas vienen de más lejos. En octubre del 2009, la Conselleria de Justícia reclamó a la fundación que aclarara un gasto de cinco millones y desató las iras de Colomines, que amenazó con tirar de la manta: "Si me presionan, entonces nosotros lo explicaremos todo, extenderemos de forma generalizada la sospecha de todo y pondremos en crisis al sistema y esto es Italia". Unas declaraciones al más puro estilo Jordi Pujol ("si cortas una rama, cae una rama y todos los nidos que hay hasta caer el árbol entero"), de quien ahora reniega sin ambages el flamante director de la EAPC.

Colomines dejó la dirección de la CatDem en el 2013 no después de más sospechas de corrupción, sino tras un editorial de la publicación de la entidad en que se despachó contra ERC por su "partidismo" y por "no estar a la altura de las circunstancias". También atacó al republicano Oriol Junqueras por lanzar "mensajes vacíos". Entonces Esquerra ya era socia de Convergència. Ahora comparten Govern y Colomines forma parte de él.

"Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar", dijo Machado. El nuevo cargo del Ejecutivo fue antaño militante de Bandera Roja. Ahora tiene a Podemos y a Barcelona en Comú entre sus bestias negras. En Twitter y en sus artículos sus acometidas a la izquierda alternativa han llegado a cotas similares a sus desprecios al Gobierno central, representante de una España que para él no está al nivel de Catalunya. ¿Y la CUP? Tampoco ha escapado de sus invectivas. Hé aquí dos de sus perlas anteriores a la investidura de Carles Puigdemont. Una: "La CUP ha dejado pudrir la victoria soberanista del 27-S como quien asa un pollo asado". Otra: "Tal vez al final se llegará a un acuerdo, pero nacerá borde y destruirá a quien entre debilitado y con el huevo de la serpiente dentro de sus propias filas". Gracias a ese pacto ahora tiene cargo en el Govern. Anna Gabriel no ha tardado en criticar el nombramiento de alguien que llegó a "insultarles". "Aceptamos las críticas, forman parte del debate político, otra cosa es expresarse con la voluntad de humillar y faltar al respeto".