Artur Mas, a la expectativa de la CUP y de los pactos en Madrid

En la dirección de CDC se asume que el resultado del 20-D es un toque de atención

El candidato de Democràcia i Llibertat, Francesc Homs, y el ’president’ en funciones y líder de CDC, Artur Mas, durante su intervención tras conocer los resultados del 20-D.

El candidato de Democràcia i Llibertat, Francesc Homs, y el ’president’ en funciones y líder de CDC, Artur Mas, durante su intervención tras conocer los resultados del 20-D. / CARLOS MONTAÑÉS

Se lee en minutos
Neus Tomàs
Neus Tomàs

Periodista

ver +

¿Qué va a pasar? Esa es la pregunta que muchos catalanes se hacen desde hace semanas, para ser exactos, desde el pasado 27 de septiembre. A medida que transcurren los días, lejos de obtener una respuesta, surgen nuevos interrogantes. El resultado de las generales ha abierto otro escenario y los pactos que se acaben materializando (sí es que se logra garantizar la gobernabilidad en el Estado) puede acabar repercutiendo en los ritmos que se impongan al proceso soberanista. Un acuerdo en el que estuviese Podemos implicaría, según ha reiterado Pablo Iglesias en las últimas horas, la celebración de un referéndum en Catalunya. Tal vez por ello en Convergència empiezan a surgir voces, la primera la de Artur Mas, que se muestran receptivas a recuperar el concepto del derecho a decidir (en el argot soberanista, la pantalla anterior al independentismo).

Fuentes de la dirección convergente reconocen que el resultado del 20-D debe interpretarse como “un toque de atención” y asumen que el área metropolitana se les resiste. El porcentaje de votos de estas generales es propio de inicios del 2000, calculan en la cúpula.                                                                                                    

En CDC empiezan  a surgir voces que se muestran receptivas a recuperar el concepto del derecho a decidir

"El panorama español está abierto. Hemos vuelto a aparecer en medio del escenario. Habrá mucho que hablar y debatir", señala Francesc Homs, añadiendo, eso sí, su desconfianza a que en Madrid fructifique un acuerdo que facilite la convocatoria de una consulta vinculante. Y escuchando la severa intervención de Mariano Rajoy, tras reunir a su comité ejecutivo, parece un escepticismo lógico. Por su parte, Esquerra de lo único que está dispuesta a hablar en el Congreso es de cómo se concreta la independencia, una estrategia que dificulta la unidad de acción con CDC. De momento, se descarta un grupo parlamentario conjunto en la Cámara baja.

LOS PLAZOS     

Por suerte, la política también tiene sus calendarios, y en el caso de Catalunya, el primero que está marcado es el del 10 de enero, el plazo máximo para que Mas se someta a un nuevo debate de investidura. Las conversaciones entre los representantes de Junts pel Sí y la CUP llegan a su fin puesto que este martes acaba el plazo que se dieron ambas partes para cerrar un hoja de ruta que incluya el proceso de “desconexión” y el plan de choque social.                                                               

La CUP vuelve a insistir  en que quiere que Junts pel Sí ofrezca un candidato alternativo a la investidura

Noticias relacionadas

El próximo domingo, la militancia de la fuerza anticapitalista deberá decidir si bendice la propuesta negociada durante los dos últimos meses y si permite o no a Mas seguir como presidente. Las generales han fortalecido el papel de ERC, que insiste en que el líder de CDC sigue siendo su candidato -mientras los republicanos siguen ganando votos a su costa y gracias también a los electores procedentes de la CUP-, y paralelamente ha acrecentado el peso de las opciones de izquierda (empezando por En Comú Podem), un argumento que le ha servido a la fuerza anticapitalista para reclamar un nombre alternativo al de Mas. Otra cosa es que, teniendo en cuenta que la militancia cupera votará de forma secreta (y no tendrá la opción de rechazar al líder convergente y a la vez apoyar el plan acordado con Junts pel Sí), Mas sigue tiene bastantes números de seguir en el cargo.

En CDC aseguran que no saben qué pasará en esa asamblea y no esconden su malestar por que la CUP insista de nuevo en que quieren que se le ofrezca un nombre alternativo al del actual ‘president’. Un miembro de la ejecutiva convergente ya adelanta que, pase lo que pase, debate de investidura lo habrá. Sea para que salga elegido Mas o como escenificación del primer acto de la campaña de unas nuevas autonómicas, las de marzo.