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LA NUEVA ETAPA EN CATALUNYA

Junqueras asumirá el control del área de economía del nuevo Govern

El líder de Esquerra ocupará la vicepresidencia primera si al final hay acuerdo entre JxSí y la CUP

La gestión de la hacienda catalana fue la llave maestra que abrió el pacto por la lista conjunta

XABIER BARRENA / BARCELONA

Oriol Junqueras, durante la comparecencia de Artur Mas (al fondo) ante la Diputació Permanent del Parlament el pasado 23 de octubre.

Oriol Junqueras, durante la comparecencia de Artur Mas (al fondo) ante la Diputació Permanent del Parlament el pasado 23 de octubre. / FERRAN NADEU

A la espera de que cristalicen las conversaciones entre Junts pel Sí y la CUP -una circunstancia que obliga a poner en condicional todos los acuerdos que se reseñan en esta crónica-, Convergència y Esquerra tienen ya muy avanzado el dibujo de los grandes pilares sobre los que debería asentarse la composición del Govern "de ruptura" salido de la contienda electoral del 27 de septiembre. Y, según han relatado a este diario fuentes al corriente de las negociaciones, ese diseño otorga a ERC el control sobre el área de economía y hacienda del nuevo Ejecutivo. El departamento (o departamentos) correspondiente dependerá directamente de la vicepresidencia primera, que ocupará el líder republicano, Oriol Junqueras.

Los republicanos tomarán así el mando efectivo del Govern en un área que incluye la intervención de la Generalitat -es decir, el control del gasto-, el diseño de los presupuestos, la política fiscal y, sobre todo, la ingente tarea de levantar la agencia tributaria de la casi nada, porque a estas alturas del partido lo realizado en este sentido apenas llena un par de folios.

En la reunión de julio en la que se cerraron los detalles de la lista conjunta para el 27-S también se repartieron las grandes piezas del futuro Ejecutivo catalán. La presidencia correspondía a CDC; la vicepresidencia, a ERC, y las 'conselleries' se dividieron en una proporción de 60% para los convergentes y 40% para los republicanos. La obsesión de Esquerra -y el motivo por el que, tras el pacto de la fecha y la pregunta del 9-N, tanto insistió en entrar en el Govern- era, y sigue siendo, poder llevar las riendas de la construcción de las estructuras de Estado. Y de entre todas ellas, especialmente, la nueva hacienda catalana.

UN DOS POR UNO

La llegada de los republicanos al área económica fue la llave maestra que permitió el pacto de julio. Es un dos en uno, por cuanto se aseguran poder ejercer un control efectivo del gasto y, a la vez, presionar para destinarlo a aquellas áreas, las sociales, que Esquerra considera clave para convencer a los catalanes de las bondades del eventual nuevo Estado catalán.

Asignada el área, quedaba por dilucidar si sería el propio Junqueras quien ocupara la vicepresidencia y asumiera el control de la cartera económica. En un primer momento, el impulso de los republicanos fue alejar al líder del Ejecutivo, temerosos de que pudiera caer en algún tipo de celada convergente. La presidencia del Parlament, que en esta legislatura tomará mayor importancia -como ya se ha visto en apenas la primera sesión-, parecía el destino ideal. Pero ello acarreaba consecuencias. Si Junqueras no era el vicepresidente, tenía que serlo Marta Rovira, secretaria general del partido, lo que, a su vez, obligaba a reforzar la organización interna de Esquerra.

En las últimas semanas, la tensión entre CDC y ERC se ha rebajado. Existe incluso cordialidad. Los republicanos observan a los convergentes en una situación de doble debilidad. Por un lado, el acoso judicial, y por el otro, la negociación con la CUP, que pone en peligro la investidura de Artur Mas. Las posibles cesiones a los anticapitalistas -incluida la propuesta de resolución que da inicio al proceso de "desconexión" del Estado- han levantado ampollas entre destacados miembros del Govern y de Convergència.

"LA ESTRATEGIA DE LA PINZA"

Los republicanos -que, formalmente, como miembros de Junts pel Sí, secundan a CDC y a Mas- se regodean intramuros del fracaso de lo que ellos llaman la "estrategia de la pinza" a la que creen haber sido sometidos, especialmente en los días en que la "promoción mediática" de la CUP (abrazos entre Mas y David Fernàndez incluidos) contrastaba con los ataques que los opinadores afines a Convergència dedicaban a ERC por oponerse a la lista única. Esa "pinza" perseguía, sostienen, desprestigiar a Esquerra para que el electorado fluyera hacia CDC y la CUP. Ahora, subrayan con mal disimulada satisfacción, esa "criatura" que han alimentado -los republicanos apuntan a un hombre de confianza de Mas como arquitecto del plan- se les ha vuelto en contra.

La portavoz de la CUP en el Parlament, Anna Gabriel, aseguró este domingo, en una entrevista en la ACN, que su partido no aceptará la presencia en el nuevo Govern de nombres "como Felip Puig Boi Ruiz" por las políticas "que han liderado en sus departamentos". El consejo político de la CUP decidió el sábado que la decisión final sobre Mas se tomará en una "asamblea abierta".

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