Rigol sugirió a Mas una pregunta no independentista para el 9-N

Mas la descartó a pocos días de firmar la consulta pese a que el PSC la aprobaba

Planteaba un pacto fiscal con blindaje competencial o la «plena soberanía»

El expresidente del Parlament, Joan Rigol, durante una comparecencia en el Parlament.

El expresidente del Parlament, Joan Rigol, durante una comparecencia en el Parlament. / ALBERT BERTRAN

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«¿Propone usted que el Parlament de Catalunya inicie el procedimiento para un cambio constitucional que admita: a) un nuevo acuerdo específico con el Estado para alcanzar un pacto fiscal propio y la plena potestad de autogobierno en lengua, cultura y educación; o b) la posibilidad del acceso de Catalunya a su plena soberanía política?».

Esta es la pregunta, pactada con los máximos dirigentes de Unió, que el expresidente del Parlament y exconseller Joan Rigol propuso a Artur Mas el pasado 23 de septiembre cara a la consulta del 9-N. La pregunta incluía la posibilidad de cambiar el término «soberanía» por «su plena potestad de autogobierno», lo cual era evidentemente bajar un peldaño pero hacía más viable que el PSC se acabara sumando al proceso.

Rigol, presidente del Pacte Nacional pel Dret a Decidir, fue uno de los tres protagonistas de la negociación secreta que, según reveló EL PERIÓDICO, tuvo lugar durante meses para tratar de desencallar el conflicto catalán. Los otros dos nombres eran Pedro Arriola, hombre de confianza de Mariano Rajoy, y el socialista José Enrique Serrano, emisario de Pedro Sánchez. Cuando se reveló la información, tanto Rigol como Mas alegaron que el expresidente del Parlament actuaba a título personal.

En los días previos a la convocatoria del 9-N, Rigol, que en la actualidad abraza la vía independentista de Mas y ocupa uno de los últimos lugares de la lista de Junts pel Sí, puso todo su empeño en que el acuerdo final sobre la consulta incluyera al PSC y a tal efecto esbozó una propuesta de pregunta que el líder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida, trasladó al primer secretario de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, el 21 de septiembre. Según fuentes conocedoras de esas conversaciones, Iceta dio su visto bueno al cabo de 24 horas. El 23 de septiembre, Rigol y los entonces consellers de Unió Joana OrtegaRamon Espadaler Josep Maria Pelegrí se reunieron con Mas y le entregaron la propuesta, insistiéndole en la conveniencia de contar con los socialistas y de no desbordar el marco constitucional para no dejar margen a una respuesta del Gobierno central. En ese momento, Mas no dio una respuesta.

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Lo que sucedió después es conocido: el president mantuvo el pacto con ERC sobre la pregunta previamente pactada -los republicanos no aceptaban ninguna alternativa que no incluyera la opción independentista sin ambigüedades- y el sábado 27 de septiembre firmó la convocatoria de la consulta del 9-N.

Al ser preguntado ayer por lo sucedido en aquellos días, Rigol admitió que esos eran los «conceptos» que se manejaban en aquel contexto, pero apuntó que ahora estamos en «otra etapa». Y subrayó que siempre ha pensado que la tercera vía, para poder fructificar, «debería surgir desde Madrid».