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NUEVA ETAPA TRAS EL DIVORCIO EN CiU

Mas reviste de independentismo social su primer Ejecutivo sin Unió

El 'president' nombra a la 'consellera' de Benestar, Neus Munté, vicepresidenta y portavoz del Govern

Despide con honores a los consejeros de Unió y presume de un Gabinete "al 100%" secesionista

XABIER BARRENA / BARCELONA

El hierro dúctil se diferencia del hierro colado o gris en que la incorporación de magnesio a su aleación le dota de una mayor elasticidad, sin perder las características de dureza férrea que le son propias. Artur Mas lleva casi tres años demostrando a extraños, y sobre todo a propios, que le sobra magnesio a una composición de hierro y carbono que ya se le suponía. Si el sábado mostró su vis más férrea al reemprender, con pertinaz empeño, aunque por otro camino que antaño, la reclamación de una lista unitaria --vía intento de atraerse a las entidades para dejar en fuera de juego a ERC-- ayer dio muestras, de nuevo, de su ductilidad. La composición de su nuevo Ejecutivo, tras la salida de los tres 'consellers' de Unió, fue la plataforma elegida por el 'president' para dotar, con toda la pompa, a su discurso --ahora netamente independentista-- de una pátina social que, hace unos meses, mentaba de soslayo. Lo que antes era casi una nota a pie de página, es ahora eje de su obra de Govern.

Fue el propio Mas quien, en la célebre conferencia del 25 de noviembre del año pasado, puso las bases de lo que él bautizó como elecciones plebiscitarias. Y como tales, planteó que solo debían abordar sobre el 'sí' o 'no' a la independencia. La respuesta a la semana siguiente de ERC fue unir el mensaje independentista a un discurso basado en la justicia social que, según los republicanos, solo era posible si se disponía plenamente de los recursos y los instrumentos de un estado. La intención de Esquerra era obvia y no era otra que acercarse a un electorado metropolitano que suma ser numeroso como impermeable al soberanismo. Esas mismas fueron las razones que llevaron a las entidades proindependentistas (ANC y Òmnium Cultural) a dirigir su discurso por los mismos derroteros. No es casual que el 'happening' secesionista anual tome como eje cívico, en este 2015, la avenida Meridiana, símbolo de la nueva Barcelona nacida a partir de la inmigración de los años 60.

Así, el ascenso de la 'consellera' de Benestar i Família a la vicepresidencia del Govern, Neus Munté, cabe atribuirse más a la voluntad de poner en valor el área que a la promoción estricta de la persona: "He querido darle un relieve especial, no solo en este caso a una mujer --que también--, sino a la función que desarrolla", expuso Mas en la toma de posesión de los consejeros. Y subrayó que su nuevo Gabinete da al Ejecutivo más representación de todo el territorio catalán que hasta ahora. Aunque, paradójicamente, no cuente con ningún miembro nacido en la provincia de mayor extensión: Lleida. El nuevo 'conseller' de Agricultura, Jordi Ciuraneta, aunque diputado por esa circumscripción, es de Sabadell. Por cierto, el área de los parques naturales, que tantas críticas le granjeó a su antecesor Josep Maria Pelegrí, pasa a depender de la Conselleria de Territori, es decir, de Santi Vila.

En la entrevista de TV-3, Mas se extendió un poco más sobre el conjunto de los cambios en su Gabinete. Preguntado por si este era el mejor Govern posible, el 'president' no dio grandes muestras de entusiasmo cuando respondió que sí. Añadió: "En las condiciones actuales".

EL PAPEL DE HOMS

Munté (que también asume el rol de portavoz porque Francesc Homs se centra ya en la campaña del 27-S, explicó Mas) y Ciuraneta aparte, Mas dio también la alternativa a Meritxell Borràs --a quien se le recuerda de sus intervenciones en la comisión del 'caso Palau'-- al frente de Governació, y a Jordi Jané, en Interior. El relevo de este último le tocaría a Teresa Gomis, imputada en el 'caso Innova'.

Un Consell Executiu monocolor, como no vivía Catalunya desde la República. El propio Mas se encargó de recalcar que se trataba de un Govern "comprometido al 100% con la independencia, con el 'sí-sí'", en ese intento del presidente de la Generalitat de establecer un nexo entre el 9-N y su famosa pregunta doble, y las elecciones de septiembre.

EL ADIÓS A UNIÓ

Este cierre de una época iniciada en 1978, con la coalición con Unió, y la apertura de la nueva era, de destino y tiempo desconocido, no fue regido por un sentido de la venganza hacia los democristianos. Al contrario. Mas exhaló, quién sabe si por aquello de 'enemigo que huye, puente de plata', metros cúbicos de elegancia.

Tuvo palabras afectuosas para Ramon Espadaler, Pelegrí y, muy especialmente, para la ya exvicepresidenta Joana Ortega. De ella dijo: «En momentos convulsos [la previa del 9-N], cuando todas las baterías disparaban contra nosotros, ella tuvo el coraje y la cabeza fría de hacer las cosas como se tenían que hacer».

Por la noche, en TV-3, Mas ya contaba como apoyos propios al 47% de Unió, por aquello de la consulta del 14-J. Magnesio. Ductilidad.

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