09 jul 2020

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UN SÍMBOLO PARA LOS CONSERVADORES

El Abraracurcix del PPC

El alcalde de Pontons, Lluís Caldentey, es el único dirigente de los populares catalanes que tiene asegurado el gobierno municipal

Logró la mayoría absoluta en los comicios del 24-M

RAFA JULVE / BARCELONA

El alcalde de Pontons, Lluís Caldentey.

El alcalde de Pontons, Lluís Caldentey. / MARC VILA

En el año 50 antes de Cristo, Vercingetorix tuvo que bajar los brazos y entregar su pueblo ante el asedio de las huestes romanas. La derrota de aquel gigantón jefe galo dejó a Abraracurcix como responsable de la única aldea que no había sucumbido a las siglas del SPQR. Una poción que daba fuerza sobrehumana a los vecinos les permitía repeler cualquier incursión.

¿Cuál es la fórmula de Lluís Caldentey para seguir ganando con mayoría absoluta en Pontons bajo la marca PP? Con Xavier García Albiol destronado en Badalona Manuel Reyes temiendo seguir el mismo camino en Castelldefels, el alcalde de aquella pequeña localidad del Alt Penedès se ha convertido en el único dirigente popular que gana por mayoría absoluta y que tiene asegurado que estará al frente de un ayuntamiento en Catalunya. Los recortes, la corrupción, la crisis y el debate soberanista han barrido también a los conservadores de los gobiernos municipales de Almatret (Segrià), Bassella (Alt Urgell), Sant Martí de Riucorb (Urgell) y Horta de Sant Joan (Terra Alta).

"A mí me siguen votando porque soy un mal político: soy honesto y sincero. No vendo cortinas de humo y, más que alcalde del PP, soy alcalde de Pontons", sostiene el edil. "Nosotros nunca hacemos política. Nos dedicamos al pueblo", agrega su primer teniente de alcalde, Josep Tutusaus.

No será porque a sus 73 años (lleva ya 16 de mayorías absolutas) el cielo no se le haya caído encima en más de una ocasión. La última fue su negativa a habilitar un local para celebrar la consulta alternativa del 9-N, que se saldó con una manifestación de protesta por parte de un grupo de vecinos de los 550 que viven en el municipio. "Tal vez perdí algún apoyo por ello, pero que la oposición mire quién ha ganado", reflexiona Caldentey. Ciertamente, el pasado domingo volvió a vencer, pero de forma más ajustada que antaño.

En el 2011, los populares arrasaron en Pontons con 271 votos y seis concejales, por 58 del PSC (un edil) y 23 de CiU, que quedó fuera del consistorio. En la última contienda, en cambio, los nacionalistas se quedaron a 37 votos de ganar los comicios (169 a 133) y las fuerzas están más igualadas: cuatro regidores del PPC por tres de CiU. Entre estos últimos se encuentra Lluís Escardó, quien a raíz del veto de Caldentey al 9-N se fugó del PPC para irse a CiU y encabezar su lista. Aparte de él entraron en la candidatura rival simpatizantes de ERC y del PSC, pero no pudieron con el alcalde. "Y mira que tiene mérito, porque en las autonómicas y las generales siempre gana Convergència", se jacta él.

MILLONES DE INVERSIÓN

Dedicado sobre todo a la viña y al turismo rural, tanto Caldentey como Tutusaus subrayan que Pontons sigue apostando por su fórmula porque, entre otras cosas, les aporta 2,2 millones de euros anuales de inversión de otras instituciones, al margen de los presupuestos municipales. Además, el alcalde no va por la calle sobre un escudo como Abraracurcix, pero según Tutusaus dispensa a los vecinos la misma atención que el jefe galo. "Le llaman para todo: 'que si no me funciona el Canal +, que si no me va el móvil'...". Un método que le ha permitido salir airoso de muchas batallas. También de aquella polémica del 2005 cuando la dirección del PPC anunció que lo echaría del partido por llamar "tarados" a los homosexuales. "Son anécdotas. Es mi forma de hablar. Yo digo lo que pienso", trata él de zanjar la cuestión. Su partido no lo ha expulsado y tal vez más de un compañero ya se pregunta si volverá a presentarse a las elecciones municipales del 2019. "Uy, no lo sé, ya veremos", afirma.