PONENCIA EN EL PARLAMENT

La ley electoral catalana flexibilizará los bloques informativos

Los partidos pactan introducir criterios periodísticos en el tratamiento de las noticias de campaña

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JOSE RICO / BARCELONA

Si no fuera por la misión imposible de consensuar un sistema electoral, la negociación de la ley electoral catalana sería esta vez coser y cantar. Y es que aspectos de la norma que hace muy pocos años enfrentaban a los partidos a cara de perro ahora consiguen desencallarse con sorprendente facilidad. Un ejemplo se ha dado este viernes: los grupos parlamentarios han pactado que la futura ley flexibilice los encorsetados bloques informativos que imponen a los medios de comunicación públicos las cuotas de tiempo que deben dedicar a cada candidatura. Una larga reivindicación del sector periodístico que suscitaba recelos en muchas fuerzas políticas.

El principio de acuerdo, pendiente aún de ser redactado, no significa que los partidos renuncien a tutelar la dinámica informativa durante los 15 días de campaña electoral. Se trata de que los criterios de «proporcionalidad y representación» que marca la ley electoral estatal para el tratamiento de las noticias de campaña se conjuguen con los de «profesionalidad periodística e interés informativo», de manera que los medios públicos tengan cierto margen para ordenar las informaciones de las diferentes fuerzas políticas a partir de criterios profesionales.

Para garantizar esta flexibilidad, la nueva ley encargará el control de la información electoral solo a la futura sindicatura electoral catalana, sino también al Consell de l'Audiovisual de Catalunya (CAC) y al Consell de la Informació de Catalunya, organismo dependiente del Col·legi de Periodistes. Estos tres órganos podrán minutar la información electoral de los medios públicos y privados y actuar en consecuencia si detectan que no informan con proporcionalidad y equidad, o si hay partidos que reciben un trato privilegiado o son marginados.

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ENVÍO CONJUNTO DE PROPAGANDA

Otro apartado que la ponencia ha dejado encarrilado es el envío conjunto de la publicidad electoral y de las papeletas de voto. Si se aprueba la ley, los catalanes dejarán de recibir un sobre por cada fuerza política y, en su lugar, se distribuirá un único sobre pagado con recursos públicos que contendrá la propaganda de todas las candidaturas con representación parlamentaria.