ENTREVISTA CON EL CANDIDATO DEL PARTIDO X A LAS ELECCIONES EUROPEAS EN ESPAÑA

Hervé Falciani: «El único modo de perpetuar el fraude es no hablar de él»

El informático italofrancés copió los ficheros de 130.000 cuentas opacas de la filial del HSBC en Ginebra, en la que trabajó entre el 2001 y el 2008. Violó el secreto bancario y EEUU le avisó de que iban a por él. Detenido en el 2012 en Barcelona, pasó seis meses en la cárcel y fue puesto en libertad. Gracias a su lista, Hacienda recuperó 300 millones de euros y aparecieron nombres relacionados con la trama 'Gürtel'.

Hervé Falciani, en París, en julio del 2013.

Hervé Falciani, en París, en julio del 2013. / REUTERS / PHILIPPE WOJAZER

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NÚRIA NAVARRO
BARCELONA

«La entrevista tiene que ser por Skype», avisan días antes. El teléfono da pistas sobre su localización. A Hervé Falciani (Mónaco, 1972) muchos le tienen ganas. Destapar la mayor red de defraudadores de la historia le obliga a una vida de prófugo. A ir escoltado. A avisar a las policías de Francia y España -donde tiene fijada su residencia- cuando traspasa la frontera. EEUU le ofreció una nueva identidad, pero él decidió poner su lista al servicio de la lucha contra el fraude, encajando la versión envilecida que Suiza da de su gesta. Y ahora da un paso más y encabeza la lista del Partido X a las europeas. Si saliera elegido, solo tendría inmunidad en la Cámara, no en Bélgica. Sigue activada la orden de busca y captura de Interpol.

-No hay consenso sobre usted. O es «un ladrón» o es «el símbolo de la lucha contra la corrupción».

-Ni por un segundo he hecho nada por ambición personal. Lo que me guió cuando trabajaba en el HSBC y aún me guía es mi deber como ciudadano. Solo soy una persona que siente la responsabilidad de ayudar a corregir las injusticias y las desigualdades. Si hay algo de lo que soy muy consciente es de que no tengo la posibilidad de ser un cobarde.

-En el momento de robar los datos del banco, ¿sabía lo que le venía?

-Todo el mundo habla de robo de datos pero destapar el fraude, encararse con las finanzas opacas, no es cosa de un segundo ni de una persona. Había un plan. Contra el HSBC, al inicio, fuimos 10 contra 130.000. Luego se sumaron muchos más.

-Fue el único que apretó el botón de 'copiar'.

-Me puse al servicio del HSBC como experto en proyectos estratégicos, pero llegó un momento en que podía poner la tecnología al servicio de la banca o de los ciudadanos. Opté. Y me he ido construyendo en la acción. Hace dos meses no pensaba en que estaría hablando de las elecciones europeas. Soñaba con que hubiera una representación ciudadana y dejar de oír el discurso bipartidista de siempre.

-¿Qué le hizo cambiar de opinión?

-Sé que el único modo de perpetuar el fraude es no hablar de él. El PP y el PSOE no hablarán de que lo que se juega en estas europeas es poner al mando al exprimer ministro de un paraíso fiscal [Luxemburgo], Jean-Claude Juncker [líder del Partido Popular Europeo]. Evitarán hacerlo porque tienen un problema con los paraísos fiscales. Pero no podemos mantener el barco a flote si no controlamos las fugas de agua. Hay que impedir que los flujos financieros escapen a nuestro conocimiento.

-El conocimiento dista de la acción. SEnDTomemos el ejemplo del empleo. Si una sociedad utiliza los beneficios generados en España para crear empleo en el extranjero, está fomentando la competencia a su propio país. Eso causa sufrimiento. Y ocurre porque los ciudadanos no disponen de la información prioritaria. Si la tuvieran, sabrían cómo luchar contra la corrupción, aunque yo prefiero la palabra traición, porque cuando un Estado no obliga a las empresas a pagar su parte y les permite obrar contra los intereses del país es traición.

-El ministro Cristóbal Montoro tiene su lista y no ha querido hacerla pública¿Cómo le llama a eso?

-No olvidemos que Montoro es el señor de la amnistía. Si dejas que el dinero regrese cuando hay necesidad y lo dejas partir cuando sigue habiendo necesidad, a eso se le llama impunidad. Esto resume lo que pienso del señor Montoro.

-Volvamos a su empeño. ¿Por qué se pone a la cabeza de un partido?

-Sé cómo funciona el mecanismo de la opacidad financiera y sé cómo compartir la información sin tener una sede ni más infraestructura que el software libre.

-A cambio, sería un aforado.

-Para defenderme, como usted insinúa, bastaba con no haber hecho nada. Es evidente que cada movimiento que hago me expone más. No es el instinto de protección el que me mueve, no. Es un instinto asesino contra los que han atacado primero nuestros intereses. Se trata de actuar de manera proporcionada. Dar miedo a los que se burlan de la ley.

-¿Usted es inmune al miedo?

-Mi única inquietud es no conseguir el objetivo. Pero no soy idiota. Soy consciente de que he molestado a muchos, que me he confrontado a intereses de gente extraordinariamente poderosa, pero lo he hecho y lo hago de manera metódica. Tomo precauciones. Me preparo.

-¿Cómo se prepara uno para eso?

-Preparación es trabajo. Hoy, domingo, me reuniré con gente de la banca ética. Y el martes lo haré con el alcalde ecologista de Grenoble... Es salir y evitar los obstáculos. Todo lo demás se subordina a eso. Es mi vida. No hay mentiras ni fantasmas, créame.

-¿Algún gran partido ha intentado captarlo para limpiar su fachada?

-He tenido contactos, sí. Pero yo les he explicado que si de lo que se trata es de reproducir los mismos errores, de poner a una persona que decide por los otros, no va en mi dirección. Prefiero no ser elegido, no tener diputados y seguir ofreciendo datos. La política debe servir para reunirse e intercambiar información, no para tener una mejor casa.

-¿Está desprovisto de ideología?

-Ideología es sinónimo de falta de ideas y lo que más necesitamos son ideas, reunir a personas que no vayan detrás de una bandera. No se puede frenar el paro creado por la traición de ciertas empresas si no atacamos a quien lo consiente. Por eso iremos a dar donde más duele. Trabajamos en un radar financiero que permita rastrear todas las transacciones y establecer un patrón de los caminos del fraude.

-Todo ese trabajo es ad honorem. ¿De qué vive?

-Al dejar la banca me convertí en investigador del Inria [instituto público francés de investigación numérica]. Estoy centrado en inteligencia artificial. Aunque sigo colaborando con la justicia y el Tesoro de Francia, España y Argentina.

-O sea, no se embolsó tres millones de euros del servicio de inteligencia alemán, como denuncian desde Suiza.

-Eso es mentira. Si quisiera vender información lo podría hacer hoy mismo. Pero si lo hiciera, tendría que desaparecer. Hoy puedo reunirme de manera discreta en casi toda Europa, y fuera de ella.

-Tiene una hija pequeña a la que ve por Skype.

-Es el sufrimiento personal que estoy obligado a pagar. Pero hay mucho amor en mi vida, mucha humanidad. Y no hay una hora en la que no me sienta útil. Eso me da mucha paz de espíritu.

-¿Cómo se visualiza en 10 años?

-Si aún sigo vivo, quizá estaré hablando de qué queda por hacer.

-«Si sigo vivo», dice.

-No es una inquietud, es una claridad de espíritu. No me preparo para que mañana me maten, solo integro esa posibilidad. Si me mataran en el Parlamento, sería algo público, lo que contribuiría a la lucha contra la sombra. Pero no les conviene hacer ruido. Veo más probable que me maten para evitar que vaya al Parlamento.

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-¿Nunca fantasea con la oferta de EEUU de darle otra identidad?

-Sí, pero no por mí. Yo tengo la suerte de saber dónde voy, por qué y con quién, pero mis padres no. Ellos son los que más sufren.