30 oct 2020

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IRÓNICA INICIATIVA TURÍSTICA

La ruta del despilfarro

Un 'tour' en bus por Valencia recorre 15 infraestructuras controvertidas erigidas por los gobiernos de Camps y Barberá

El puerto de la Copa América y la Ciudad de las Artes son dos ejemplos

LAURA L. DAVID
VALENCIA

El autobús que conduce Alfonso va lleno de turistas. Del puerto baldío de la Copa América a una Ciudad de las Ciencias que funciona a medio gas; del colegio público donde 300 niños estudian desde hace tres años en aulas prefabricadas al saqueo de la depuradora del sur de la ciudad; del deficitario nuevo edificio que ahora alberga La Fe

-el hospital valenciano de referencia- al futuro estadio del Valencia CF, que lleva casi cuatro años estancado en un solar de propiedad municipal. Hasta 15 «agujeros negros» en los que «se malgastó» dinero público -bien por sobrecostes o bien porque los fondos de la Administración han acabado beneficiando al sector privado- se pueden visitar cada sábado en la Ruta del despilfarro valenciano.

La idea es de Teresa (periodista) y Miguel Ángel (pedagogo), que han dibujado un mapa que explica dónde han ido a parar los 22.000 millones de euros que pesan sobre la ciudad tras la política megalómana de la Generalitat de Francisco Camps y el ayuntamiento de Rita Barberá. Ya han hecho tres salidas.

Cheques a Bankia

El tour cuesta ocho euros por persona y nace frente a las Cortes valencianas, donde se hace una entrega simbólica a Bankia de un cheque de 20.000 millones en concepto de «socialización de las pérdidas» del banco. La cifra, por razones obvias, va subiendo: la semana anterior, el talón era de 10.000 millones.

Siguiente estación: la marina del puerto, cuya reforma para albergar la competición de la America's Cup costó más de 300 millones. Hoy, centenares de amarres que prometían acomodar lujosos yates están vacíos. Ahora, parte del espacio aloja el circuito urbano de fórmula 1, por el que la Generalitat valenciana desembolsó 90 millones más. La parada se aprovecha para celebrar una regata «a coste cero» con barcos de papel.

Al grito de «¡los chorizos nos esperan!», el pasaje desciende en el maltrecho barrio de El Cabanyal. Es la hora del almuerzo; toca degustar una ración de «choricitos». «Ya nos gustaría que los chorizos de los despachos nos atendieran, pero andan escondidos», dice Miguel Ángel, que explica que la intención de la ruta es también lúdica. Y lo logran. Para Isacar, César y Esteban, la excursión «es divertida» y, aunque dura tres horas, «podría durar siete, o una semana. ¡Con la que hay liada!».

El convoy pasa sin detenerse por la Ciudad de las Ciencias y se desliza un dato: el complejo acumula una deuda de 1.200 millones.

Política apestosa

Llegamos «donde la política apesta»: la depuradora gestionada por la empresa pública EMARSA, cuyos responsables están acusados de haber desfalcado hasta 40 millones de euros en pagar servicios inverosímiles a empresas ficticias. Además, según la investigación judicial,

costearon con dinero público estancias en hoteles de lujo, presuntas traductoras rumanas y otros caprichos. Ataviados con mascarillas para protegerse del «olor a podrido», los miembros de la comitiva piden que se depuren responsabilidades.

El recorrido se cierra junto al esqueleto del futuro Mestalla, que se eterniza a la espera de la financiación de Bankia. «Estoy de exámenes, pero ha merecido la pena perder la mañana. Ahora tengo una visión más crítica de la realidad; necesito que alguien me guíe entre tanta mentira», explica Ana, estudiante de Periodismo.

Hay quien repite. «Soy una rebelde del sistema, porque están creando una Valencia para ricos y otra para pobres, porque esto es una canallada!», dice Fe, de 82 años, que ha venido con su hija y una amiga de esta. Es la segunda vez que participa y asegura que seguirá participando: «Se lo digo a mis vecinas, que todo el mundo debería venir a ver esto».