A la sombra de Mas

Asignatura pendiente

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Rafael de Ribot
Rafael de Ribot

Periodista

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Aveces hace falta un verdadero esfuerzo para recordar que incluso los políticos un día fueron niños. Los compañeros de clase deArtur Masya sabían que llegaría lejos. ¿Y cómo lo sabían?, le pregunté hace algún tiempo a uno de ellos. No se pensó ni un segundo la respuesta: porque era el que más se esforzaba de todos.

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Cuando el candidato de CiU dice que planteará una «cruzada», una «ofensiva por tierra, mar y aire» contra el fracaso escolar, te mira fijamente y tú te lo crees. En una campaña en la que no hay ni grandes promesas ni mucha pasión, se nota cuando aparecen las convicciones profundas.Masquiere ser el paladín de un cambio de valores en el sistema educativo basado en la recuperación de la autoridad de los profesores, la exigencia a los alumnos y el esfuerzo personal; y está convencido de superar así las secuelas que han dejado lo que considera prejuicios ideológicos, que han hecho que estemos más preocupados de que los niños y niñas sean «superfelices», que de que sean hombres y mujeres de provecho. Cree en la importancia de la educación por experiencia personal, porque cree en sí mismo.

Los objetivos que se marcan los nacionalistas en el ámbito educativo los desgranó ayer en el segundo acto sectorial electoral, estratégica e intencionadamente programado después del dedicado a la economía. Por primera vez en esta campaña se marcó un objetivo que reconoció que será incapaz de conseguir en una sola legislatura: reducir a niveles europeos nuestro fracaso escolar, que ahora mismo triplica los objetivos marcados por Europa. Está claro queMas no quiere únicamente aprobar su asignatura pendiente y llegar al Palau de la Generalitat, sino que aspira a hacerlo con nota suficiente y, tal vez por eso, no teme ponerse deberes.