Opinión |
Parece una tontería

¿Qué es un genio hoy?

Pedir que no se programe 'No me llames Ternera' no solo es una ofensa a su creador, Jordi Évole, sino a las personas dispuestas a juzgar por sí mismas el documental

Jordi Évole con Josu Urrutikoetxea en 'No me llame Ternera' (Netflix).

Jordi Évole con Josu Urrutikoetxea en 'No me llame Ternera' (Netflix). / NETFLIX

Juan Tallón

Juan Tallón

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Admitir que no sabes algo es una réplica honesta a muchísimas preguntas que desconoces. A veces es justamente la reacción adecuada, la única que cabe dar. Hace dos semanas, en una viñeta de Ellis Rosen para 'The New Yorker' aparecían dos indecisos concursantes en un programa de televisión, que debían responder a la cuestión: "¿Qué quieres para cenar?". El conductor del concurso los sacaba al fin de dudas: "Una vez más, la respuesta correcta es 'no lo sé'". Ciertísimo: casi nunca sabemos qué vamos a hacer de cena hasta que un milagro nos saca a diario del aprieto.

No pasa nada por tener claro que no sabes algo. Pena que no todo el mundo vale para admitir que no tiene ni idea de lo que sea. Prefiere pasar de puntillas sobre el hecho de que, ante ciertas cosas, ignora qué hacer o decir. De hecho, a veces se las apaña para hacerte creer que sí sabe. Es una habilidad, quizá, de genio. Digo de genio porque, después de todo, tampoco está claro ya qué es un genio, gracias al uso generalizado de la ironía. 

Pensé en todo esto al leer que 500 personas pedían por carta al director del Festival de cine de San Sebastián que retirase de la programación el documental 'No me llames Tenera', de Jordi Évole. Argumentaban que la película blanquea a ETA porque entrevistan a su exjefe, Josu Ternera. ¿Por qué sabían que la película blanquea a ETA? ¿A lo mejor la habían visto? No. No la habían visto. Pero lo sabían. Lo sabían, digamos, porque no lo sabían. Esto es lo más fascinante: el poder de la ignorancia para saber a pesar de ella o gracias a ella.

Creo que me interesa menos la película que el hecho de que 500 personas, o genios, que no la han visto sepan de qué va, y además se preocupen de que tú tampoco la veas. De ahí sale un lema bonito: "Mantente ignorante", que recuerda a cuando Juan Carlos Onetti escribe de uno de sus personajes en 'El astillero': "Sabía pocas cosas, y rechazaba muequeando a las que lo rondaban queriendo ser sabidas".

"No, por si acaso"

No hacer algunas cosas es uno de los placeres de la vida. Meses atrás, en un ataque de padre, me puse a decirle a mi hija haz esto, haz aquello, y ella se fue negando sucesivamente. Pasó media hora y le oí decir "no" sin venir a cuento, desde su habitación. Me acerqué y le pregunté: "No, ¿qué?". "Es que pensé que me habías dicho algo", respondió. Casi aplaudo aquel "no, por si acaso". 

Hay noes, sin embargo, que por mucho placer que den se quedan pobres, ilegítimos, como cuando los 500 firmantes piden que no se programe una película que no han visto porque saben, gracias a su ignorancia y sus prejuicios, que blanquea a un personaje despreciable. Es no solo una ofensa a un creador como Évole, sino a las personas dispuestas a juzgar por sí mismas la película, pero después de verla.

Creo que ahora haría lo que fuese para ir al cine. Circunstancia que me vuelve a hacer pensar en los genios, y en qué es un genio hoy. ¿No sabemos, a estas alturas, que censurar una obra es, entre otras cosas, el peor camino para evitar que la gente acceda masivamente a ella?

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