Elecciones en Irlanda del Norte

Problemas en la frontera

El triunfo del Sinn Fein en un país con mayorías unionistas permanentes amenaza con un nuevo incendio para Boris Johnson en el Reino Unido

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Mary Louise McDonald y Michelle O’Neill, las dos líderes de Sinn Féin.

Mary Louise McDonald y Michelle O’Neill, las dos líderes de Sinn Féin. / REUTERS/Jason Cairnduff

Hay problemas fuera de Ucrania que, aunque de otra naturaleza, no dejan de plantear un horizonte hostil. Las elecciones del jueves pasado en Irlanda del Norte han dado un vuelco histórico al perder los unionistas la hegemonía en votos que hasta ahora les otorgaba el principal papel en el gobierno.

Por primera vez ha ganado el Sinn Fein, el brazo político y la voz de la extinta organización terrorista IRA. En la trastienda no solo la pérdida de confianza en los unionistas, también el precio a pagar por el acuerdo final que ha impedido una frontera interna en Irlanda, como consecuencia del Brexit, pero que ha exigido que esa frontera exista en el mar entre Gran Bretaña y su provincia de Irlanda del norte. Desde que los acuerdos del Viernes Santo hicieron posible una convivencia, cuando parecía imposible la paz entre las dos comunidades enfrentadas, el Brexit ha venido a envenenar de nuevo el futuro de este pequeño recodo británico en la isla irlandesa de al lado.

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¿Qué puede pasar ahora? Según los históricos acuerdos de paz, el partido ganador elige primer ministro, mientras que a la oposición le queda un puesto de viceprimer ministro, compartiendo poderes. Pero los unionistas no quieren hablar de la posibilidad de formar gobierno conjunto mientras no se abra la frontera por mar con Gran Bretaña. El 'impasse' podría llevar a nuevas elecciones. Un tiempo no obstante en el que va a aumentar la tensión en las calles y devolvernos a imágenes que creíamos olvidadas.

El triunfo del Sinn Fein en un país con mayorías unionistas permanentes amenaza con un nuevo incendio en el Reino Unido y apela al gobierno de Boris Johnson. En la victoria, los líderes republicanos ya han dejado caer que en cinco años sería posible un referéndum para la Unión de Irlanda, lo que sumado a la propuesta escocesa de otro de independencia empiezan a cuestionar lo que parecía evidente: que fuera de la UE, Gran Bretaña tiene problemas en sus fronteras que ponen en entredicho la entidad política de un reino unido.