Salón de la historieta Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

Vuelve el Cómic Barcelona

Es una gran noticia que, tras 40 años de historia en que esta forma de expresión ha visto perder parte de sus medios de difusión, la cita conserve su vitalidad

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Vuelve el Cómic Barcelona

Ricard Cugat

El Cómic Barcelona, conocido en sus inicios como Salón del Cómic y de la Ilustración, llega a su edición número 40 después de haber pasado dos años críticos en los que no se ha celebrado por culpa de la pandemia, al margen de la edición virtual de 2021. Ya es de por si un éxito que Cómic Barcelona pueda volver a celebrarse con la presencialidad que augura un retorno a la normalidad, en uno de los eventos culturales más destacados del panorama barcelonés. Y aún más que alcance su cuarta década de vida sin desfallecer, independientemente de la evolución de una forma de expresión plástica que al tiempo que ganaba reconocimiento veía cómo el formato que le hizo llegar a un público masivo, la revista, ha prácticamente desaparecido. Esta edición, que contará con autores destacados como Jacques Tardi y Peter Bagge, con las habituales mesas redondas, charlas, conferencias y conciertos, y con una exposición en homenaje a Miguel Gallardo, fallecido recientemente y una de las almas del certamen durante muchos años, se vislumbra con optimismo, con cerca de 180 expositores y librerías y con ganas de volver, en todos los sentidos, a ser un escaparate de una manifestación cultural que sigue reclamando la consideración artística que merece. 

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El mismo Gallardo afirmaba hace unos años que «el cómic es un tesoro cultural hacia el que ninguna institución ha hecho ningún gesto». Eso es así en parte: mientras por un lado museos de primer nivel ya no tienen ninguna duda en incorporar a sus colecciones originales de los más destacados dibujantes, en cambio no se ha llegado a impulsar una iniciativa que hubiese resultado tan ilusionante como el frustrado Museu del Cómic de Badalona. Un déficit paliado solo en parte por iniciativas privadas y la acción de coleccionistas.  

Catalunya ha sido punta de lanza de las historias gráficas a lo largo del siglo XX y también en el XXI, desde los ejemplos más alejados en el tiempo a la irrupción de la mítica editorial Bruguera o al auge del 'underground' y la culminación en eventos como el mismo salón o el del manga, referentes europeos del sector. Y es desde este punto de vista, creativo y empresarial, que el cómic merece un reconocimiento que sea al mismo tiempo ratificación de su importancia artística e impulso para garantizar su futuro.

En este sentido, al género se le presentan varios retos de futuro. El de la ardua viabilidad económica en un entorno digital, el de seguir acogiendo el creciente protagonismo de sus autoras y también el de emular experiencias de éxito, como la convivencia con otros formatos –con la simbiosis de cine y cómic en el mundo de los superhéroes– o el necesario rejuvenecimiento de su público –con la incontestable vitalidad de su rama oriental, con las generaciones más jóvenes adheridas al universo del manga como ejemplo–.