ANÁLISIS

La cintura de Laporta

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Laporta, tras aplazar la asamblea de compromisarios, para ver el Barça-Valencia.

Laporta, tras aplazar la asamblea de compromisarios, para ver el Barça-Valencia. / Jordi Cotrina

Ha llovido mucho desde su primera asamblea, pero Laporta sigue siendo el mismo. Un dirigente más intuitivo que racional, que conserva intacta su capacidad oratoria y su habilidad para camuflar errores ante los cuales otros presidentes se verían atrapados. De hecho, incluso tomando la misma solución que algún predecesor, parece salir más airoso ante su público. 

Este domingo volvimos a comprobar que tiene cintura. Y también que la improvisación empieza a ser el gran eje de su primer año. Tras el lento desarrollo de la asamblea, se llegó tarde —o demasiado pronto según se mire— a la parte caliente. Quedaban muy pocos socios para legitimar una decisión del calibre del Espai Barça; y quizás demasiados para que ese hecho no se pusiera en evidencia.

El ambiente no invitaba a pensar en una votación plácida y Laporta reaccionó con la suspensión a medio punto del orden del día. Su decisión provocó la ovación de una sala abrumada y con ganas de airearse. Todos al fútbol. 

Hubo un error de cálculo previo. La Junta estaba dispuesta a perderse el Barça-Valencia, no pensó que los asamblearios no

Hubo un error de cálculo previo. La Junta estaba dispuesta a perderse el Barça-Valencia, no pensó que los asamblearios no. O quizás sí lo previó, pero eso hubiera sido malintencionado, y no vamos a ser malpensados. Tienen ahora una semana de margen para rearmarse y reorganizar su argumentario. De hecho, ese referéndum que se hacía inviable ahora es una realidad, y la aprobación de una inversión de hasta 1.500 millones de euros se ha convertido en un permiso a falta de ratificación. 

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Fórmula obsoleta

En cualquier caso, la conclusión vuelve a ser la misma de cada asamblea. El Barça es un club del siglo XXI con un modelo de gobierno en el que decisiones trascendentales se votan a mano alzada, por los supervivientes del pequeño porcentaje de socios que hayan acudido al llamamiento, entre el pequeño porcentaje que son elegidos por sorteo. La fórmula está obsoleta, pero ya saben, otra tormenta que pasará. Y así hasta la próxima, porque hasta ahora no ha habido una sola directiva que se haya propuesto cambiarlo.