Detención de Puigdemont Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

La independencia judicial a escala europea

Al Gobierno de Pedro Sánchez no le beneficia la detención del 'expresident' porque desestabiliza a ERC, cuyos votos necesita para apoyar los presupuestos

3
Se lee en minutos
Carles Puigdemont

Carles Puigdemont / STEPHANIE LECOCQ (EFE)

Carles Puigdemont está detenido, y con la información sobre esa importante noticia ha entrado la complejidad jurídica que la envuelve. Este periódico aporta análisis de especialistas de la materia, que son rigurosos y claros. En mi caso, aspiro a aportar una visión complementaria, partiendo del recordatorio, a grandes rasgos, de los elementos del problema. 

El Parlamento Europeo retiró en su momento la inmunidad de Carles Puigdemont, que sigue siendo eurodiputado. Recurrió a la justicia europea, que mantuvo el levantamiento de la inmunidad, pero lo hizo dando por hecho que se suspendía la orden de detención europea. La razón es que la abogacía del Estado, al parecer, así lo indicó. En ese contexto, el presidente del Parlamento Europeo solicitó a las autoridades francesas que no impidieran el desplazamiento de Puigdemont a las sesiones de la cámara que se celebren en Estrasburgo. El hecho es que el expresidente de la Generalitat, además de viajar a Estrasburgo, se ha desplazado sin problemas por territorio francés, haciendo pública su presencia en diversas poblaciones. No se sabe por qué no fue detenido entonces, en desplazamientos ajenos a su presencia en el europarlamento. La pasividad de las autoridades francesas parecía confirmar que, efectivamente, la euroorden estaba suspendida. Hubo una cierta sorpresa cuando unos gendarmes se presentaron en las instalaciones de la Universitat Catalana d’Estiu, en Prada de Conflent, preguntando si iba a asistir Carles Puigdemont. Eso permitió imaginar que arriesgaba su detención, pero más tarde ha ido apareciendo en otros lugares de Francia. Incluso en su Asamblea Nacional, y no ha sido arrestado allí.

 La peripecia de Puigdemont en Italia puede explicarse, sea cual sea su resultado, por algo tan simple como la decisión independiente de los jueces

¿Por qué en Francia no y en Italia sí? La clave está en cómo los jueces extranjeros interpretan el pronunciamiento de la justicia europea. En el caso italiano, lo veremos cuando decidan sobre la libertad de Carles Puigdemont y podamos leer sus argumentos. Está claro que ha podido ser detenido porque no tiene inmunidad. Si la justicia italiana lo entrega al instructor español será porque entienden que la euroorden está vigente, y porque los delitos de los que se le acusa encajan, a juicio del juez italiano, en el marco de aquellos por los que se puede ejecutar la euroorden. Fuera de esos supuestos debería dejarlo en libertad.

En cuanto a las autoridades francesas, por ahora solo podemos intuir la razón de su pasividad. Seguramente la justificarían afirmando que, a sus ojos, la euroorden no está vigente, y añadirían que, siendo diputado en el Parlamento Europeo, el señor Puigdemont mantiene su libertad de desplazamiento en el territorio en el que esa cámara tiene una de sus sedes.

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

Noticias relacionadas

Todavía hay muchas incógnitas, pero de momento no parece que tengan base las hipótesis que ven en ese episodio una orquestación política. Al Gobierno de Pedro Sánchez no le beneficia la detención de Puigdemont porque desestabiliza a ERC, cuyos votos necesita para apoyar los presupuestos. A pesar de ello, algunos analistas se empeñan en utilizar el comodín de la mano negra, esa que desde la oscuridad controla los acontecimientos para asegurar que la historia va por donde tiene que ir. El problema es que olvidan el viejo principio medieval de Ockham, por el cual hay que considerar las explicaciones simples de un fenómeno complejo antes de aventurar causas extraordinarias que justifiquen su aparición. Y me parece que la peripecia de Puigdemont en Italia puede explicarse, sea cual sea su resultado, por algo tan simple como la decisión independiente de los jueces.

Cuando el 'procés' entró en los juzgados algunos analistas se negaron a aceptar que la secuencia de los acontecimientos la iba a marcar la aplicación del Derecho, buena, mala o pasable. Prefirieron atribuirlo todo a un ente compacto y amenazador sin matices: el Estado. Como si fuera un bloque en el que las togas no se distinguen de los uniformes o de los trajes bien cortados de los altos funcionarios. Tal vez ahora vean que a veces la historia se mueve por decisiones autónomas que toman los magistrados. Valga eso como recordatorio que la independencia judicial existe, decida lo que decida, bien o mal, cualquier juez. Español, francés o italiano.