Bloqueo judicial

A Lesmes mediante

Que el presidente del CGPJ no nos cuente la milonga de que no dimite por responsabilidad. Su permanencia en el cargo beneficia los designios del PP

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Carlos Lesmes

Carlos Lesmes / EUROPA PRESS / ALEJANDRO MARTÍNEZ VÉLEZ

El presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Carlos Lesmes, ha dicho, en privado, a todos los que han querido escucharle, que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) va a dejar en entredicho la sentencia del Tribunal Supremo. Lo ha contado y reiterado en las diversas y copiosas comidas que ha mantenido el último año. No solo Lesmes, también Manuel Marchena, el magistrado ponente de la sentencia del Supremo contra los presos del ‘procés’, lleva meses poniéndose la vena antes de la herida ante variopintos comensales, muchos de ellos periodistas.

Ambos mantienen la convicción profunda que el TEDH tumbará la sentencia y no dudan en trasladar esa conjetura ante cualquiera dispuesto a escuchar la revelación. Excusatio non petita, accusatio manifesta. El voto discrepante de dos magistrados del TC da todas las pistas. Por eso es sorprendente que Lesmes lance una puya al presidente Sánchez en la apertura del año judicial y lamente –para sonrojo de propios y extraños- que por tercer año consecutivo tenga que hacer su discurso con el mandato caducado y contraviniendo lo que claramente especifica la Constitución cuando sería tan simple como presentar cariacontecido su dimisión. Por dos motivos, para dejar de ejercer sin mandato legal. Y para provocar una vacante que forzara su sustitución. O, inclusive, para evidenciar el pasteleo partidista. Y que no nos cuente la milonga de que no dimite por responsabilidad.

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En cambio, su permanencia en el cargo beneficia los designios del PP que ve así cómo logra mantener una férrea mayoría conservadora, a menudo a la derecha de la derecha. Cada decisión que toma Lesmes en ejercicio de un cargo para el que ya no tiene autoridad ni mandato es un espaldarazo a la torticera actitud del PP para retener, Lesmes mediante, el control del CGPJ. Y, a su vez, un socavón a las reglas que exigen mandato limitado en el tiempo. 

Queda por saber cuál es el motivo que impide a Sánchez agarrar el toro por los cuernos para lograr el relevo constitucional. Tan sencillo como cambiar la ley en uso de su mayoría de investidura.