Editorial

Salto político en la ‘operación Kitchen’

La imputación de Cospedal es un paso relevante en el caso sobre la trama de espionaje, ya que era la número dos del PP, solo por debajo de Rajoy

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María Dolores de Cospedal sale del Congreso, el 2 de junio.

María Dolores de Cospedal sale del Congreso, el 2 de junio. / José Luis Roca

La 'operación Kitchen', la supuesta trama policial de espionaje pagado con fondos reservados al extesorero Luis Bárcenas para robarle papeles comprometedores para el PP, se está investigando paralelamente en el Congreso de los Diputados y en la Audiencia Nacional. Mientras en el Congreso algunos comparecientes se limitan a negarlo todo, la maquinaria judicial avanza. Este miércoles se conoció que el juez Manuel García-Castellón ha imputado en la trama a la exsecretaria general del PP y exministra de Defensa María Dolores de Cospedal y a su marido, el empresario Ignacio López del Hierro, por los presuntos delitos de cohecho, malversación y tráfico de influencias.

Con esta iniciativa, pendiente desde que en septiembre pasado la Fiscalía Anticorrupción solicitara ya la imputación, el caso da un salto cualitativo al dirigirse a la parte política de la trama, hasta ahora centrada en el Ministerio del Interior y en la Policía Nacional. Es cierto que ya había un exministro imputado, Jorge Fernández Díaz, pero la responsabilidad de Cospedal puede ser más relevante, ya que era la número dos del PP, solo por debajo de Mariano Rajoy, a quien el excomisario José Manuel Villarejo ha tratado también de implicar en sus recientes declaraciones en el Congreso.

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La imputación de Cospedal y de su marido se deriva, aparte de los audios de conversaciones de Villarejo, de las anotaciones contenidas en 13 agendas del excomisario halladas en un registro el pasado mes de octubre. La fiscalía sostuvo ya en septiembre que Cospedal tendría interés en la trama por doble motivo, por verse afectada personalmente por la documentación comprometedora para ella misma e indirectamente como secretaria general del PP en lo que pudiera comprometer a otros dirigentes. El juez sostiene en su auto que las anotaciones de las agendas «permiten inferir la participación de Cospedal y López del Hierro en la captación de Sergio Ríos», el chófer de Bárcenas, a través del también imputado comisario Andrés Gómez Gordo, persona de la máxima confianza de Cospedal, al igual que otro imputado, su exjefe de gabinete José Luis Ortiz.

Ante estas nuevas imputaciones, Pablo Casado escapó de los periodistas y no hizo ninguna declaración, pese a que la implicación de Cospedal le afecta indirectamente, pues no en vano fue su aliada frente a Soraya Sáenz de Santamaría en las primarias que le dieron la presidencia del PP. Aunque el actual presidente del partido sostiene que el PP actual no tiene nada que ver con el de Rajoy, los hechos son tozudos y la corrupción sigue persiguiendo al PP.