Las negociaciones poselectorales

Catalunya tiene alternativa: un nuevo Gobierno para iniciar un camino diferente

Un Govern de ERC y En Comú Podem se centraría en la reconstrucción y abriría una etapa estable de diálogo para dar pasos –con garantías– en la resolución del conflicto

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Pere Aragonès conversa con Jéssica Albiach en el Parlament

Pere Aragonès conversa con Jéssica Albiach en el Parlament

Después de una legislatura perdida, protagonizada por el Govern de Junts y ERC, acudimos a las urnas el 14-F en medio de la tercera ola de la pandemia. Las elecciones, marcadas por la abstención, han otorgado a la mayoría independentista la oportunidad de reeditar Gobierno. 

Pero algo ha cambiado: por primera vez en años han ganado respectivamente en cada bloque fuerzas que hicieron bandera del diálogo y los acuerdos. Además, tenemos el Parlament más de izquierdas desde 1980

Mientras tanto, los problemas centrales del país continúan asfixiándonos: la desigualdad, la crisis sanitaria y económica, la emergencia climática o el conflicto político no desaparecerán de la noche a la mañana. Tampoco se solucionarán dejándonos arrastrar por la inercia. 

Por ello, desde En Comú Podem hemos propuesto conformar un Govern de coalición con ERC y el apoyo externo del PSC. En una situación excepcional, necesitamos propuestas diferentes: un Gobierno de izquierdas, que abra una nueva etapa en Catalunya y deje a Junts en la oposición. 

Estos fueron los dos objetivos con los que nos presentamos el 14-F, y, a pesar de las dificultades, trabajaremos hasta el último minuto para conseguirlo. 

Nuestra fórmula tiene la ventaja de sortear los vetos cruzados a compartir Gobierno y, al mismo tiempo, comenzar a tender puentes

Nuestra fórmula tiene la ventaja de sortear los vetos cruzados a compartir Gobierno y, al mismo tiempo, comenzar a tender puentes para abrir una nueva etapa, que requiere de una amplia legitimidad democrática. 

¿Cómo se atreve una fuerza modesta como la nuestra a proponer un Govern con ERC y pedirle al ganador de las elecciones ese gesto de generosidad

Porque la política no es solo un tema de preferencias, sino de correlación de fuerzas. Y, ahora mismo, Pere Aragonès puede ser elegido ‘president’ por la mayoría independentista. O, lo que es lo mismo, puede elegir. Así las cosas, y teniendo presente el antecedente de la investidura de Pedro Sánchez con la abstención de ERC, creemos que no solo se trata de generosidad, sino también de utilidad. ¿Para qué serviría el resultado del PSC si vuelven a gobernar los mismos? 

Un Govern ERC-ECP se centraría en la reconstrucción, y abriría una etapa estable de diálogo para dar pasos –con garantías– en la resolución del conflicto. Ahora que Junts dice querer limitar temporalmente el diálogo, ¿no deberíamos darnos, al menos, una legislatura? 

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En esa línea, podríamos centrarnos en cinco grandes acuerdos a los cuales convocamos a todas las fuerzas de izquierdas, incluida la CUP: 

1) Un escudo social y feminista catalán que combata la desigualdad con una renta covid, garantice el derecho a la vivienda y desarrolle un sistema público de cuidados.

2) El refuerzo de lo público, comenzando por la sanidad. Hace meses que nosotras venimos trabajando por un Pacto Nacional por la Salud.

3) La transición ecológica justa de la economía y su reconstrucción sobre bases más plurales: la reindustrialización, la ley de barrios verdes y un modelo productivo basado en la investigación y la innovación serían sus pilares.

4) La justicia fiscal como medio de redistribución de la riqueza y de refuerzo de los servicios públicos. Ejemplaridad, eliminación de privilegios fiscales y una fiscalidad verde.

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5) Diálogo y valores republicanos como motor de resolución del conflicto: un nuevo sistema de financiación, blindaje de competencias exclusivas, avanzar en una ley de claridad, reforzar el municipalismo, revisar el modelo de orden público, y un plan contra la corrupción.

Como se ve el Gobierno de izquierdas no es un capricho, es una cuestión de extrema necesidad. Muchas de estas cuestiones no podrían ser abordadas, ni siquiera contempladas, con el mismo Govern que ya ha fracasado. Catalunya tiene que salir de la inercia. Nos merecemos otra cosa: Catalunya tiene alternativa.