24 sep 2020

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Estado de la Unión

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, en el debate sobre el Estado de la Unión en el Parlamento Europeo.

OLIVIER HOSLET (EFE)

Palabra de Von der Leyen

Áurea Moltó

La presidenta de la Comisión ha despejado las dudas: la pandemia no desviará a la UE del camino hacia su futuro

Con distancia de seguridad, mascarillas y aforo reducido, nunca un discurso sobre el Estado de la Unión se había pronunciado en un ambiente tan desangelado. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, hizo bien en no buscar la grandilocuencia ni la emoción. Citó a Andrei Sájarov y a John Hume, recordó las imágenes de dos jóvenes italianas jugando al tenis desde las azoteas durante el confinamiento en Liguria. Ahí terminaron los ornamentos oratorios.

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Von der Leyen lleva apenas 10 meses en el cargo, al que llegó de forma inesperada por la falta de consenso entre los gobiernos de la UE y los grupos políticos para la designación de los nuevos líderes comunitarios. Con escasa experiencia en las estructuras de la Unión, se dio de bruces con el covid-19 al poco de echar a andar la legislatura, y sus planes para encauzar el futuro de UE a través la doble transición verde y digital se vieron sacudidos.

La crisis sanitaria ha requerido actuaciones inmediatas en áreas en las que la Comisión no tiene competencias, como la salud o el control de fronteras. La respuesta, sin embargo, ha sido rápida y contundente: en un mes, acordó la suspensión temporal del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, la flexibilidad en la normativa sobre las ayudas de Estado y un seguro de desempleo de 100.000 millones de euros para garantizar las rentas de los ciudadanos de la Unión. Esto fue solo el principio de una respuesta radicalmente diferente a la de la crisis del euro de 2010, cuando ante un intergubernamentalismo dirigido por Alemania muchos se preguntaban: ¿dónde está la Comisión?

Ya casi nadie se atreve a recordar los tiempos inspiradores de Delors, tampoco los personalismos de Prodi, Durão Barroso o Juncker. A falta de los 'grandes hombres', una sobria Von der Leyen busca su protagonismo situando a la Comisión Europea en el centro de la UE. Este es el núcleo de su discurso y acaba de contarnos cómo quiere hacerlo: con dinero, con políticas y con previsión de futuro.

Los 750.000 millones de euros del Next Generation EU otorgan a la Comisión un papel clave en la recuperación de la economía europea. Para obtener esos recursos, la Comisión emitirá deuda en los mercados financieros, algo que cambiará su naturaleza como institución. Al tiempo que apoya a los Estados miembros para salir de la crisis del covid-19, el Next Generation EU reforzará las iniciativas políticas emblemáticas de la Comisión Europea: el Pacto Verde Europeo y la agenda digital. Von der Leyen ha despejado las dudas: la pandemia no desviará a la UE del camino hacia su futuro.

Para que las acciones a corto plazo sean coherentes con objetivos a largo, la Comisión se ha dotado de una unidad de previsión estratégica que analiza y anticipa el escenario global. La claridad de las palabras de Von der Leyen sobre China, Rusia, Turquía, Estados Unidos, el multilateralismo o el Estado de Derecho se enmarcan en esta voluntad por encontrar un diseño propio para la UE en un mundo en plena transformación.

Bienvenida sea la política baja de emociones.

*Directora de 'Política Exterior'