24 oct 2020

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Al contrataque

Jorge Fernández Díaz, durante una intervención en el Congreso de los Diputados.

JOSÉ LUIS ROCA

Nuestro declive

Antonio Franco

Desde las riendas del Estado parte de nuestra policía parece haber sido lanzada con toda impunidad contra unas ideologías y puesta al servicio de otras

Dos preguntas: ¿hay algo moralmente peor que el presidente de un país, su vicepresidenta, el ministro del Interior, la secretaria general del partido que les sostiene y el director general de la policía abusen de su poder y actúen de una forma u otra coordinadamente para ocultar delitos y mantenerse en el poder utilizando dinero público?, ¿hay algo más antidemocrático?

Otra cuestión: ¿dónde puede ocurrir eso? En principio diríamos que en regímenes africanos poco estructurados, o en situaciones opresivas de Oriente Medio o Asia, en puntos degradados de América Latina. Pero no seamos simples ni reduccionistas. Sabemos que tras unas décadas en las que poco a poco se iba imponiendo en buena parte del planeta la fuerza de la dignidad ahora muchos de los que ostentan poderes políticos se han dedicado a cosas así. Piensen en Trump o en el regreso de los envenenamientos de Estado al estilo de la antigua Roma.

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¿Ese nivel de aberraciones podemos haberlos tenido aquí y ahora? Hay serios indicios, testimonios, confesiones... ¿Funcionan los contrapesos? Sabemos que poco y mal. Hay jueces honestos, pero nuestros tribunales quedaron estructuralmente maniatados -y así continúan- por esos mismos protagonistas y la obstrucción parlamentaria de sus sucesores en el PP. Consiguieron que quienes ahora deben juzgar lo sucedido no sean personas acompasadas a las nuevas sensibilidades que los ciudadanos exigen con su actual voto en las urnas. Aludimos a algo demoledor: desde las riendas del Estado parte de nuestra policía parece haber sido lanzada con toda impunidad contra unas ideologías y puesta al servicio de otras. Quienes la empujaban defendían además cargos y sueldos y se lucraban con sobresueldos ilícitos.

Esto es lo que hay, lo que lastra el presente, dicho sin maquillaje. Mientras el Rey emérito vuelve descaradamente al lugar de las sospechas nos enteramos de que en paralelo Mariano Rajoy, su y nuestro jefe del Gobierno, quizá sabía lo de la 'policía patriótica'. De lo que no hay indicios es de que la frenase. Comparado con eso el covid es simplemente un problema grave que se irá resolviendo. Lo otro, ya veremos.