Editorial

Protección en la acera o peligro en la calzada

No es descabellado plantear si otro tipo de balizas comportaría menos riesgos que los bloques de hormigón en carriles arrebatados al tráfico en Barcelona

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El Periódico

Dos niños descansan en uno de los polémicos bloques de hormigón en forma de banco ubicados en la calle de Consell de Cent.

Dos niños descansan en uno de los polémicos bloques de hormigón en forma de banco ubicados en la calle de Consell de Cent. / FERRAN NADEU

La decisión de ganar espacio para peatones, bicicletas y patinetes en Barcelona, y que estuviese disponible en cuanto se levantó el confinamiento estricto, difícilmente podía realizarse con otros criterios que los utilizados: con medidas reversibles, económicas e inmediatas. Desplegar infraestructuras definitivas quizá hubiese ahorrado parte las críticas a la estética o la precariedad de señalizaciones a base de pintura, pilones o vallas flexibles o portátiles. Pero esas intervenciones duras deberían esperar a que se consoliden los nuevos usos.

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Con todo, una de las tácticas de ese urbanismo provisional, instalar bloques de hormigón en carriles arrebatados al tráfico, ha acabado en manos de la fiscalía tras la denuncia de un abogado. El debate sobre si ocupan espacio considerado acera o calzada delimitará el recurrido legal del pleito. Pero sobre lo que no debe haber dudas es en su seguridad. Aunque en vías limitadas a 30 km/h cualquier choque probablemente será consecuencia de una infracción, las medidas de seguridad pasiva en la vía pública están dispuestas precisamente para minimizar las consecuencias cuando algo falla. Y no es descabellado plantear si otro tipo de balizas podría comportar menos riesgos.