Petición de científicos españoles

Una auditoría para la gestión de la pandemia

No se trata de buscar responsabilidades, que quizá existan, sino de pensar cómo lo tenemos que hacer para que el país reaccione mejor en momentos de emergencia

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Una auditoría para la gestión de la pandemia

TRINO

Medio año después de que empezáramos a descubrir que había un virus nuevo que representaba una amenaza global, comienzan a hacerse oír voces que piden que reflexionemos sobre la forma en que reaccionamos los unos y los otros. Desde una perspectiva de la construcción del conocimiento científico seis meses es muy poco tiempo y el esfuerzo que investigadores, médicos y empresas han hecho está siendo extraordinario. Pero hay que seguir tomando decisiones difíciles y en algún momento habrá que emprender una cierta evaluación de cómo se ha hecho todo.

Una propuesta de auditoría internacional ha sido realizada por un grupo de científicos y médicos de origen español y publicada a principios de este mes de agosto en la revista 'The Lancet'. Parte del hecho de que en España el número de afectados por 100.000 habitantes por covid-19 es una de las más altas de Europa. Desafortunadamente durante este mes de agosto esta tendencia no ha hecho más que confirmarse. Si consideramos que la sanidad pública española era considerada de calidad razonable comparando los diferentes países del mundo, lo que ha pasado da pie a la reflexión. Las razones que se apuntan tienen que ver con el funcionamiento del sistema sanitario y su financiación, la forma en que han sido tomadas las decisiones entre los diferentes responsables, el papel de la ciencia en este periodo y cómo han comunicado sus resultados, la forma como responden los diferentes grupos sociales, principalmente los jóvenes, o cómo estamos tratando a la gente mayor.

Incertidumbre sobre el virus

Por lo que tiene que ver con la ciencia, había que admitir que nos movemos en un entorno de gran incertidumbre. Durante estos meses hemos estado descubriendo prácticamente cada día características nuevas del virus Sars-CoV2, cómo se transmite, cómo se hace el proceso de infección y cómo afecta al organismo humano. Ahora sabemos que el virus ha ido variando ligeramente pero no sabemos qué efectos tiene, también va apareciendo que hay gente que reacciona de forma diferente ante la infección, pero se nos hace difícil saberlo en detalle. El papel de los niños pequeños aún no está claro. Sabemos que no desarrollan la enfermedad, pero no sabemos hasta qué punto la transmiten. Este es un dato muy importante para tomar decisiones cara a la apertura de las escuelas que se hará en pocos días. También las vías de transmisión del virus están en discusión, y ha habido debate sobre ciertos tratamientos o sobre la conveniencia de utilizar la mascarilla. Quizá no ha sido explicado suficientemente que hay incógnitas en todo ello.

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La forma en que se transmite el conocimiento que se va adquiriendo a quienes deben tomar decisiones y en la sociedad en general no es fácil en momentos de incertidumbre y urgencia. Poner sobre la mesa opiniones de investigadores individuales en cuestiones que están siendo debatidas es normal en los entornos científicos, pero según cómo se transmita a la población puede generar confusión. Por esta razón es importante la existencia de comités en los que participen científicos que estudian el tema desde diferentes perspectivas y eso quiere decir médicos de diferentes especialidades, biólogos o matemáticos, pero también de las humanidades y el derecho. Esta perspectiva ha sido expresada por un comunicado del Comité de Integridad de la Investigación de Catalunya que se publicó a finales del mes de mayo. También últimamente el Comité de Bioética de Catalunya ha publicado una reflexión muy completa sobre los diferentes aspectos médicos y científicos de la epidemia así como de su comunicación. Ambas opiniones están accesibles por la red.

Es posible que sea demasiado pronto para hacer una evaluación completa de cómo todo el mundo ha reaccionado en nuestro país ante esta emergencia. Ha habido problemas de coordinación entre administraciones que han dificultado la toma de decisiones y hubiera sido mejor que los responsables europeos y globales hubieran tenido un papel más activo con mensajes más claros. También tendremos que reflexionar sobre qué tipo de sistema sanitario queremos y qué niveles de actividad científica necesitamos y cómo los utilizamos en circunstancias como la actual. Lo que parece claro es que la situación no es buena en todo el Estado español y tiene efectos sobre la salud incluyendo muertos que no se habrían producido, sobre el funcionamiento de la sociedad y sobre la reputación internacional que afecta entre otros al turismo. Todo ello necesita una auditoría o más de una. Como dicen los autores de la propuesta no se trata de buscar responsabilidades, que quizá existan, sino de pensar cómo lo tenemos que hacer para que el país reaccione mejor en momentos de emergencia.