30 oct 2020

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ANÁLISIS

El presidente de EEUU, Donald Trump, durante una rueda de prensa en la Casa Blanca.

KEVIN LAMARQUE (REUTERS)

¿Reelección en el 2020?

Ruth Ferrero-Turrión

El resultado de las elecciones presidenciales norteamericanas de noviembre del 2020 va a depender mucho de la manera en que sean recordados los hechos que se están viviendo durante los últimos días a lo largo y ancho de todo EEUU. El asesinato de George Floyd podría suponer un punto de inflexión en la carrera hacia la Casa Blanca de Donald Trump, una carrera que parecía libre de obstáculos tras la elección del sempiterno Joe Biden como adversario demócrata.

La estrategia del presidente hasta ahora, jugar la baza de la economía, se ha venido abajo con la conjunción de las tres crisis por las que atraviesa el país, sanitaria, económica y racial. Todas las encuestas de opinión antes del 25 de mayo daban una importante caída en la intención de voto a Trump, el inesperado levantamiento de la población contra la desigualdad y el racismo de la forma en que se ha producido, lo ha hecho bajar aún más. De este modo, según la última encuesta de la CNN, que recoge datos de otras cinco realizadas en todo el país, el 51% de los votantes registrados respaldan a Biden, mientras que el 41% apoya a Trump, una brecha más amplia a favor de Biden que en abril. Tres de esas encuestas se realizaron tras el asesinato de Floyd. Se suma a esta tendencia la encuesta de NPR/PBS publicada el 5 de junio, en la que el 67% de los estadounidenses creía que la respuesta dada a las manifestaciones había aumentado la tensión social, mientras que el 18% decía que había disminuido. Reuters/Ipsos publicaba el 4 junio que el 67% de los votantes pensaba que la forma de actuar había sido errónea, frente al 23%.

Todos estos datos de opinión pública tienen su reflejo en las reacciones que se han venido dando por parte del círculo de confianza del presidente norteamericano. Tanto el actual secretario de Defensa, Mark Esper, como su antecesor, Jim Mattis, la senadora republicana por Alaska, Lisa Murkoswki, incluso los inefables George W. Bush y Colin Powell han manifestado, bien sus dudas sobre su voto republicano, bien su decisión de votar a Biden en noviembre.

Proporción insuficiente

Siempre es arriesgado hacer predicciones, especialmente en un contexto tan volátil como el actual, sin embargo, parece muy claro que la base electoral con la que contó Trump en el 2016 no se mantiene en la actualidad. Si en aquel año obtuvo un 46% del voto, ahora su fidelidad de voto oscila entre el 25-30%, proporción insuficiente para conseguir una victoria. Entre otros, en torno a un 15% de los evangélicos blancos y un 27% entre los católicos blandos. Trump lo sabe, de ahí que sacara a pasear la Biblia.

Si a esta tendencia sumamos la, casi segura, movilización del voto afroamericano a favor de Biden lo que le daría un margen suficiente como para hacerse con la victoria a falta de ver la capacidad de movilización de la "mayoría silenciosa nixoniana" de la "ley y el orden", una mayoría, por cierto, cada vez más exigua.

La covid-19 y el rebrote del racismo están acorralando a Trump, lo que abre una puerta su salida de la Casa Blanca. Sólo falta que el partido demócrata acierte en su estrategia y no lo eche todo a perder.