26 sep 2020

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LA CLAVE

Los eurodiputados Comín, Ponsatí y Puigdemont, ante el Parlamento Europeo.

FRANÇOIS LENOIR / REUTERS

La fantasía de Ponsatí con Hitler

Luis Mauri

La independentista Ponsatí no es una mujer del Renacimiento, pero sí un paradigma del 'procés', del trampantojo permanente en el que se asienta el relato independentista

La especialización que exige el tecnocapitalismo convierte la erudición en una excentricidad caprichosa. Ha llovido mucho desde el Renacimiento. El genovés Leon Battista Alberti (1404-1472) dictó el primer mandamiento renacentista: el artista no debe ser un simple artesano, sino un intelectual formado en todas las disciplinas. Alberti no predicaba, daba trigo: fue arquitecto, secretario de tres papas, matemático, poeta, lingüista, filósofo, humanista, criptógrafo, arqueólogo y músico. Quizás tuviera alguna afición más.

Seis siglos después, todo es distinto. Es lógico. Hoy puedes estudiar en la universidad escocesa de St. Andrews con una reputada profesora de Economía y a la vez escuchar de su boca una barbaridad histórica detrás de otra.   

La profesora Ponsatíeurodiputada independentista, gasta su tiempo en la Cámara fantaseando con que Hitler concibió la solución final bajo el influjo de la expulsión de los judíos de España en 1492. Jodidos españoles, lo llevan en la sangre. La catedrática omite que para entonces se habían perpetrado ya pogromos en casi toda Europa. Los catalanes de la corona de Aragón no fueron menos: el 5 de agosto de 1391 arrasaron la judería de Barcelona y masacraron a sus habitantes. Por el bien de los alumnos de Ponsatí en St. Andrews (que para 1492 ya llevaba casi un siglo en pie), es de desear que su competencia económica sea más sólida que la histórica.

Paradigma del 'procés'

Ponsatí no es una mujer del Renacimiento, pero sí un paradigma del ‘procés’. Del trampantojo en el que se asienta el ‘procés’. Aún reverbera la voz de Junqueras en TV-3 poco antes del 1-O: Europa avalaría sin dudar una Catalunya independiente, como hizo en 1991 con las repúblicas bálticas separadas de una URSS moribunda. La misma condición y el mismo contexto, clavadito. Lo de Junqueras es más doloso: fue profesor de Historia en la UAB.

No queda espacio para la alcaldesa de Vic. Solo para lamentar qué gran antropóloga se perdió la universidad. Muy pocos como Erra tienen el don de poder distinguir con un simple repaso del cuerpo serrano a un catalán de otro que no lo es. Erudición renacentista.