25 feb 2020

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Dos miradas

La alcaldesa de Vic pide poner fin a la costumbre de hablar en castellano a quien no parezca catalán.

El catalán y la raza

Emma Riverola

Demasiadas veces se ha defendido el catalán atacando al castellano, y eso es demoledor. Una lengua es un hogar, nadie debería pisarla con los zapatos manchados de lodo

Anna Erra, alcaldesa de Vic y diputada de JxCat, animó a los catalanes “autóctonos” a hablar en catalán a las personas que “por su aspecto físico o nombres no parezcan catalanas”. Y las llamas prendieron en los matojos secos de la política catalana. Demasiadas veces se ha defendido el catalán atacando al castellano, y eso es demoledor. Una lengua es un hogar, nadie debería pisarla con los zapatos manchados de lodo. Este contexto inflamado ha pesado demasiado en el juicio a Erra.

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¿Hay una tendencia a hablar en castellano a personas racializadas? La hay. Aún miramos con lentes decimonónicos. Esas personas quizá han nacido aquí. Cambiar el idioma al dirigirnos a ellas es un modo de discriminarlas. O puede que no, puede que lleven poco tiempo en Catalunya, pero al menos se les debe ofrecer la posibilidad de usarlo. La normalización lingüística contó con el apoyo de muchos inmigrantes que querían el catalán para sus hijos. Al fin, todo es sencillo. El catalán debe ser un ofrecimiento, no una imposición. Solo si se invita a vivirlo como algo propio puede ser amado. Con tanto incendio, se nos ha chamuscado la empatía.