26 nov 2020

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ANÁLISIS

El primer ministro británico, Boris Johnson, durante el discurso que ha pronunciado este lunes.

JASON ALDEN (EFE)

Ahora empieza el baile

Pere Vilanova

¿Pensaban los lectores que la pesadilla del 'brexit' llegó a su término la otra noche? En absoluto, de hecho acaba de empezar. Sí, como lo oyen, a partir de ahora empiezan las negociaciones técnicas, concretas, especializadas, en todos y cada uno de los cientos de ítems a clarificar. Pasó aquí con el 'procés', en el sentido de que centenares de miles de personas no solo se lo creyeron, sino que pensaban que estaba todo previsto, pero al final no había nada de nada. No iba a llegar el enviado personal de Putin, la Unión Europea no iba a reconocer la independencia de Catalunya, la OTAN no iba a establecer bases en nuestro territorio, China no iba a dar un crédito 'puente' de cinco años para garantizar la transición económica (en otras variantes del relato este papel caritativo lo iba a jugar Israel), y no había cinco maneras distintas de acceder a la independencia. Lean ahora el documento final del llamado Consell Assessor per a la Transició Nacional y les va a dar un ataque de risa.

El 'brexit' tiene una gran diferencia con el 'procés', y es que al día siguiente del referéndum del 2016, sus líderes, encabezados por Farage Johnson, admitían entre risas que no tenían nada previsto sobre el día siguiente. Por decir algo, a los preocupados estudiantes europeos, o a los trabajadores de la Unión Europea afincados en el Reino Unido, a los afectados por el caso de Gibraltar, el caso de Irlanda, los  usuarios de la tarjeta sanitaria europea, nadie tiene garantías de ningún tipo. Sobre la factura que Londres ha de pagar a la UE por el hecho de irse, se estima (pero no se sabe la cifra) que sube a unos 50.000 millones de euros. Y Johnson ya ha dicho que no la piensa pagar El comercio sin barreras entre empresas británicas y europeas, se considera que seguirá hasta finales del año 2020. A partir de enero del 2021 todo dependerá del acuerdo entre el Reino Unido y la UE, que ahora hay que empezar a negociar... Todo ello confirma que a veces grandes acontecimientos políticos de primera magnitud están  en manos de un reducido grupo de personas a los que, por citar a un político norteamericano que en el 2016 se refería al todavía candidato Trump : "A este individuo yo no le confiaría ni la gestión de una tienda de helados"... Y miren.

Sin embargo, lo más alucinante de la otra noche y la mañana siguiente, es el relato que los 'brexiteers' se regalaron a manera de banquete. ¡Libres por fin! Como si justo acabasen de vencer la tercera guerra mundial, como si la UE fuera un poder nazi resucitado, como si lord Nelson hubiera resucitado y regresado victorioso de Trafalgar. Lo más triste es que las voces de la razón, genuinamente británica, expresada por los Timothy Garton AshIan McEwanJohn Carlin, etc., han sido leídas y escuchadas aquí, en la Europa continental, pero allí, en el Reino Unido son voces consideradas por los 'brexiteers' como enemigas, cuando no traidoras.