01 oct 2020

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ANÁLISIS

Messi supera a Cuéllar par anotar el quinto gol azulgrana ante el Leganés.

Talonario cerrado

Albert Guasch

Cierta aprensión se había instalado entre el barcelonismo en este mercado de invierno. La apuesta por Rodrigo (casi 29 años, apenas dos goles en lo que va de temporada, otro producto más de la huerta valenciana) inspiraba el entusiasmo de una acelga sin condimentar. La culpa no es enteramente suya. El grupo encargado de los fichajes en el FC Barcelona se ha ganado a pulso el recelo colectivo. Sale la dirección técnica a comprar y un escalofrío recorre el espinazo azulgrana. Como una visita de los agentes de Hacienda.

No hace falta recordar los precedentes, ni las ingentes cantidades derrochadas. Pero operaciones como las de –recordemos algunas, venga– Dembéle, Coutinho, Malcom, Boateng o incluso Griezmann, que aún no ha dejado boquiabierto a nadie, empujaban casi a desear quietud con el talonario en esta ventana de invierno. Salvo dramática sorpresa de última hora, así será y Quique Setién apechugará con lo que queda.

Y lo que queda no es mucho, dada la también sorprendente política de ventas, en particular arriba. ¿Era pertinente dejar marchar a Carles Pérez? ¿Por apenas un millón ahora? Permanecen para ayudar a Messi en el desequilibrio un chico de 17 años, un lesionado crónico y un futbolista fichado con aureola de estrella y que no desmiente a quienes lo consideran un fichaje sobrevalorado. Que no se lesione nadie será a partir de ahora la letanía universal. Y en este sentido inspiró ternura la frase de ayer de Setién de que Dembélé se va a salir en cuanto se recupere de su enésima lesión. Un emoticono escéptico encajaría bien aquí.  

El fútbol se ríe a menudo de las afirmaciones categóricas, pero la dentadura actual no parece lo suficientemente afilada para salir a morder por Europa. Y no es mal día para decirlo. El 5-0 contra el Leganés levantará ánimos, pero el colista le endilgó al Barça media docena de ocasiones. Abajo también faltan botas con dientes. Claro, mejor corregir con goles a favor. Un rato de calma no irá mal.