17 feb 2020

Ir a contenido

CHEQUEO

La ministra saliente de Trabajo, Magdalena Valerio, entrega la cartera ministerial a su sucesora, Yolanda Díaz.

DAVID CASTRO

Vísteme despacio, que tengo prisa

Rosa María Sánchez

En su semana de estreno, la ministra de Trabajo ha recibido al menos tres toques de atención para frenar su impaciencia

Las prisas de la nueva ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (Unidas Podemos), para poner en marcha su agenda de  cambios en el mercado laboral están tropezando con la mesura que está imponiendo su jefa, la vicepresidenta económica, Nadia Calviño y con las reglas de juego de la acción de Gobierno.

El «derogaremos la reforma laboral» con que se estrenó la ministra Díaz en su toma de posesión, en presencia de Calviño, se ha tornado después en un mensaje mucho más matizado. En un encuentro posterior con inversores internacionales, la jefa Calviño enmendó a Díaz y acotó los cambios a los aspectos que el Gobierno ha identificado como «abusos» para los trabajadores. 

Y el «me reuniré con los agentes sociales en esta semana» (por esta semana, pasada) que dijo Díaz el miércoles en La Sexta, quedó después reducido a un ‘lo antes posible’. Y es que alguien debió recordarle a la nueva ministra de Trabajo que, tradicionalmente, la primera reunión con los agentes sociales la tiene el presidente del Gobierno de turno en La Moncloa, con foto institucional incluida.      

En solo una semana (la del estreno), se puso en evidencia otro correctivo más a Díaz (el tercero). El miércoles, la ministra había hablado de suprimir «de inmediato y con urgencia» determinados aspectos de la ley laboral, como el que permite el despido por bajas médicas justificadas o el que da prevalencia al convenio de empresa sobre el sectorial. El viernes, la ministra Portavoz, María Jesús Montero, volvió a enfriar las pretensiones de su colega de Trabajo. La derogación de «los aspectos más perniciosos» se abordará «a la mayor brevedad posible», pero dentro del diálogo social y dando tiempo a la negociación con patronal y sindicatos, dijo Montero. 

«Vísteme despacio, que tengo prisa», aconseja el refranero español para no precipitarse cuando uno tiene mucha urgencia en hacer algo bien. Y ese es el mensaje que parecen estar lanzando a Díaz algunas de las personas más veteranas en el  Consejo de Ministros de coalición

En todo caso, las reuniones con los agentes sociales no se pueden demorar mucho más. Es preceptivo que el Gobierno consulte a los agentes sociales antes de la aprobación del salario mínimo interprofesional (SMI). Y mientras no se  decida si el SMI del 2020 seguirá siendo de 900 euros,como el año pasado, o cuánto subirá, tampoco se podrá saber cuál será la base mínima de cotización social para este año, ni se podrá aprobar la nueva orden ministerial  que precisan los empresarios para poder confeccionar las  nóminas de los trabajadores.     

Y para esto, existe otro consejo en la sabiduría popular: «Sin prisa, sí; pero sin pausa».