27 oct 2020

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Ebullición en los 80

El animado ambiente de Otto Zutz, discoteca de la calle Lincoln, en los años 90.

QUIM ROSER

'Vetrine culturali di notte a Barcellona'

Juli Capella

Nos dicen que la Generalitat no tiene presupuesto para cultura. No es que no tengan dinero, es para otras cosas; tampoco es que pasen de la cultura, solo que prefieren minimizarla y dirigirla

En los vilipendiados años 80 aconteció un fenómeno digno de recuerdo, los bares de diseño. Eran simplemente los bares del momento, pero en esa época todo era “de diseño”. Y tenían una peculiaridad, eran auténticos antros culturales, donde entre copa y copa, podías disfrutar de una variopinta programación de exposiciones de arte, fotografía, performances, danza, música en vivo... y asistir a debates y charlas. Hay que recordar que entonces no existía ni el MNAC ni el Macba ni el CCCB, ni centros de barrio ni apenas instituciones culturales, y por tanto la mayoría de iniciativas las tomaba la gente inquieta y acababan expresándose en los únicos espacios dispuestos a acogerlas. La relación entre el artista y el público era por tanto mucho más directa y no jerarquizada. Era un totum revolutum muy interesante. Exagerando un poco podríamos decir que uno se ilustraba deleitándose. Y de paso gorreabas unas copas, conocías gente interesante, y con suerte acababas muchas noches dichoso física y espiritualmente.

Hablo del Zeleste, Zigzag, Bikini, KGB ­– rompedor diseño de Alfredo Vidal con su barra móvil con remolque–, Nick Havanna de Javier de las Muelas, Velvet, Sísísí, el Universal de Claret Serrahima, Toni Riera y Francesc Montseny, o del fascinante Otto Zutz, por cierto, el único superviviente de la lista. Tal era la ebullición nocturna del momento, que la prensa internacional daba fe del fenómeno. Fue la prestigiosa revista 'Domus' quién lo tituló 'Vetrine culturali di notte a Barcellona'.

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Ahora nos dicen que la Generalitat no tiene presupuesto para cultura. Pero no nos engañemos, no es que no tengan dinero, es para otras cosas; tampoco es que pasen de la cultura, solo que prefieren minimizarla y dirigirla. Por eso se cargaron el CoNCA. Miguel de Unamuno dijo: “Solo el que sabe es libre, y más libre el que más sabe. La libertad que hay que dar al pueblo es la cultura.” Y eso ahora no toca.

Pues igual habrá que volver a montar algún bareto que anime el cotarro con producto fresco.