11 ago 2020

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IDEAS

Greta Thunberg, en la Cumbre de Madrid

REUTERS / JAVIER BARBANCHO

La cruzada del clima

Josep Maria Pou

Greta Thunberg ya está en Madrid y la cosa del clima llega a su climax. O casi. La presencia de la niñay la marcha de ayer  por las callesde la capital se revelan puntos álgidos de la Cumbre. Allí vimos también a Javier Bardem comprometido desde hace años con el cambio climático. (Los términos bailan y se sustituyen unos a otros: donde hasta hace poco se decía solo “cambio”, anteayer se hablaba, con más precisión, de “emergencia” y ayer se reclamaba a gritos -un clamor- “justicia”).

La presencia de Bardem me trae a la memoria el nombre de otro actor que hace ya algunos meses inició en solitario su propia campaña a favor del planeta. Hablo de Mark Rylance, al que ustedes conocerán más por el cine (grande su interpretación en 'El puente de los espías' de Spielberg, que le valió el Oscar) pero cuya bagaje teatral se acerca ya a los 40 años (él fue, por cierto, quien estrenó la obra 'Jerusalem'” y creó el personaje de Johny Byron con el que Pere Arquillué se consagra cada noche en el Romea).

En el pasado mes de abril, Rylance se desvinculó públicamente de la Royal Shakespeare Company, de la que era miembro asociado desde el principio de su carrrera, como protesta por los lazos que la unían a British Petroleum (BP), la multinacional que en el provocó la catástrofe ecológica del Golfo de México. La controvertida empresa petrolera era el principal patrocinador de la institución teatral, garantizando, con su dinero, que miles de jóvenes por debajo de los 20 años pudieran asistir a las representaciones por un precio asequible. Una forma, dice Rylance y pensamos muchos, de blanquear su imagen y su conciencia.

El actor ha ganado su batalla: la Royal Shakespeare ha renunciado al mecenazgo de British Petroleum, al tiempo que el National Theatre, la otra gran institución teatral de ese país, hacíalo mismo con respecto a la petrolera Shell. ¡Bravo, Rylance!

Me atrevo a aventurar que esto es solo el principio y que el teatro tiene mucho que decir – y hacer- en esa cruzada. Tiempo al tiempo.