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Editorial

El pueblo gitano en Catalunya

Es necesaria la reivindicación constante de una comunidad que lucha por revertir tópicos y por una presencia más intensa en todos los ámbitos sociales

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El Periódico

Concierto en el encuentro de mujeres gitanas del Raval. / FERRAN NADEU

La historia del pueblo gitano está jalonada de episodios de entereza y tesón, al mismo tiempo que viene marcada por la persecución sistemática y la tragedia, desde la pragmática de los Reyes Católicos hasta el Holocausto. Es una historia llena de tabús y prejuicios, un estigma que ha recorrido los siglos desde el origen de la comunidad en el siglo X, en la India. El pueblo gitano se ha ido adaptando a las circunstancias y ha mantenido, con las peculiaridades propias de cada región, el sentimiento de pertenencia a una cultura singular. En Catalunya, se conmemora desde el 2016, cuando se cumplieron 600 años del primer documento escrito que certifica la llegada de una familia gitana a Perpinyà, la presencia de la comunidad romaní que, precisamente en la capital del Rosselló, destaca por ser la que aún mantiene viva la lengua catalana.    
 

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Cuando el ‘conseller’ de Treball, Afers Socials i Famílies, Chakir el Homrani, presentó este año el cuarto Plan Integral del Poble Gitano, anunció que los objetivos eran «mejorar la imagen social y luchar contra el antigitanismo y los estereotipos». Ciertamente, la Administración catalana ha puesto en marcha muchas iniciativas para reconocer no solo la presencia de los gitanos en Catalunya sino su legado cultural, pero el solo enunciado de intenciones ya nos informa que los propósitos, años después, siguen siendo los mismos. Es decir, seguir reivindicando una comunidad que en la mayoría de los casos vive marginada o sometida por el racismo. Catalunya, en general, y Barcelona, en concreto, deben mucho al pueblo gitano, no solo la tradición musical de la rumba, sino también la incorporación de palabras tan usuales como xaval, paio o calés. Forma parte de la identidad del país. Y es necesaria la reivindicación constante de una comunidad que, como se explica en 'Más Periódico' con motivo del día de la llegada del pueblo gitano, este 26 de noviembre, se mantiene viva y lucha por revertir tópicos y reclamar sus derechos y una presencia más intensa en todos los ámbitos de la sociedad.