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Editorial

Freno a la ludopatía

La implicación de las administraciones, como en Barcelona, es necesaria para combatir la adicción al juego

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El Periódico

Sala de apuestas en el interior de un bingo en el centro de Madrid. 

Sala de apuestas en el interior de un bingo en el centro de Madrid.  / JOSÉ LUIS ROCA

El juego patológico, también cocido como trastorno del juego, es un problema de salud reconocido por la Organización Mundial de la Salud desde 1992. En los últimos tiempos, la ludopatía ha experimentado un aumento exponencial por culpa del juego on line, una actividad con una regulación deficitaria que se basa principalmente en potentísimas campañas publicitarias, de manera principal a lo largo de las retransmisiones futbolísticas, uno de los focos principales de la adicción. Más de 20.000 personas sufren en Catalunya un trastorno relacionado con el juego, pero son muchas más las que están registradas en alguna plataforma de internet, ya sea en páginas de apuestas deportivas o de póquer. En poco más de cinco años, la cantidad en España ha aumentado en más de un 100%.

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Ante esta panorámica, los locales destinados al juego y a las apuestas no son solo una parte del negocio, sino que funcionan asimismo como reclamo y lugar de encuentro. La ley del juego catalana y otras medidas adoptadas por el Parlament pusieron un determinado coto a los establecimientos públicos, lo cual ha permitido que en esta comunidad no se llegue a los excesos de Madrid, por ejemplo, con siete veces más casas de apuestas hoy que hace seis años. Aun así, la campaña contra el juego del Ayuntamiento de Barcelona pretende reducir al máximo los ahora 53 locales dedicados al juego, con una moratoria de un año sin nuevas altas que desembocará en un plan urbanístico para regular de manera restrictiva la aparición de nuevos negocios. El plan del ayuntamiento contiene otras medidas contra las adicciones, como el veto a la publicidad en la vía pública o los programas de prevención escolar. Y es, además, una toma de posición que ha de ejercer de efecto llamada para que otras administraciones se involucren en una lucha (sobre todo en lo referente a la publicidad en franjas infantiles y para adolescentes) que es complicada pero necesaria para que la ludopatía no acabe siendo un problema social de primer orden.