13 ago 2020

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MERCADO INMOBILIARIO

Anuncio de hipotecas en una oficina del BBVA en Madrid.

Bienvenida, información

Josep M. Berengueras

El encuentro previo entre futuro hipotecado y notario es de una utilidad suprema

Aunque pueda parecer mentira, a veces hay leyes que favorecen directamente a los usuarios, sin trampas ni cartón. Aún es pronto para sacar muchas conclusiones, pero parece el caso de los últimos cambios en la ley hipotecaria, que entraron en vigor en junio. También vale la pena recordar que lo que hace el texto es adaptar las leyes locales a la normativa comunitaria...

La norma ha ralentizado la firma de hipotecas en junio (datos conocidos ayer), y el caos que vivieron entidades bancarias, notarios, gestorías y clientes no fue suficientemente publicitado. Pero todo va bien si acaba bien, y muchas veces la buena voluntad de los profesionales solventó la mayoría de dificultades, técnicas o de calendario.

Más allá de quién paga ciertos gastos, con los cambios cobró especial atención una palabra: información. La música sonaba bien: empoderar al ciudadano, asegurarse de que realmente entendía lo que estaba a punto de firmar (un contrato que le ligará con una entidad bancaria en muchos casos hasta su jubilación). Algo a priori lógico, pero cualquiera que haya firmado una hipoteca sabe que había muchas partes de la famosa Fiper que eran como mínimo difíciles de comprender.

La Fiper ya no existe; ahora se llama Fein. Y con ella ha llegado un nuevo paso: desde que el cliente recibe la oferta (Fein) hasta que puede firmar ante notario tienen que pasar 14 días (en Catalunya) y, además, tiene que ir al menos un día antes al notario para que este le explique el contrato con peros y señales.

Hace poco pude asistir a uno de estos encuentros previos. Resulta curioso encontrarse con un notario para que haga labores de docente: además de asegurarse de que los datos son correctos para cuando se formalice la escritura, el notario debe explicar al cliente los puntos más importantes del contrato que firmará con el banco: el tipo de interés, qué pasa si sube o baja el euríbor, si tiene productos vinculados a la hipoteca, cuáles son los escenarios a los que se enfrentará si deja de pagar, el aviso de que incluso aunque deje de pagar el préstamo y pierda el hogar puede mantener deudas con la entidad... Una información valiosa, proporcionada por un experto, que tranquiliza al usuario  y que amplía lo que le pueda haber dicho el banco. Cuando acaba, el cliente tiene incluso que pasar un test para comprobar que ha entendido los conceptos.

Más allá de que la plataforma que comunique bancos notarios no funcione como es debido y que los notarios denuncien que hacen el doble de trabajo por la misma remuneración, este encuentro previo es de una utilidad suprema para el cliente. Ese ciudadano que se hipotecará 10, 20 o 30 años con su entidad, por lo menos, estará más convencido y tranquilo de que está eligiendo el camino correcto.

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