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A pie de calle

Una pareja de Mossos, patrullando por Ciutat Vella. 

CARLOS MONTAÑÉS

Más mossos en la calle

Èric Alsina

Las patrullas van desbordadas, no se puede realizar un patrullaje preventivo

Ocho homicidios en Barcelona desde julio y 12 en lo que va de año. A la lacra de la multirreincidencia, la problemática de los narcopisos y la cada vez más preocupante impunidad con la que actúan los ladrones que utilizan la violencia, ahora toca añadir el goteo constante de muertes violentas.

Más impactante todavía resulta la carencia de propuestas por parte de la Direcció General de Policía para parar esta dinámica. Desde la Associació Professional de Mossos d’Esquadra (APME), hace más de un año que vamos anunciando la llegada de esta situación sin recibir ninguna respuesta por parte de la 'conselleria' de Interior. Resulta evidente que no solo desde la perspectiva policial se pueden parar determinadas inercias delictivas. Hay que mejorar y actuar desde la vertiente social y judicial. Pero somos nosotros, los Mossos, los que tenemos que parar el golpe en un primer momento.

La situación es del todo insostenible y ya no es solo responsabilidad del Departament d'Interior, sino del Govern

Las políticas de prevención, tan importantes hace pocos años para el Departament d’Interior, han acontecido quimeras imposibles de asumir por la carencia de efectivos en todo el territorio. A nadie le pasa por alto que la principal causa del aumento de la delincuencia es que no hay mossos en la calle. La prevención ahora es inexistente; las patrullas van desbordadas, no se puede realizar un patrullaje preventivo y las unidades de orden público son comisionadas a vigilar edificios y monumentos.

Esta es la realidad, digan lo que digan el director general y el ‘conseller’. Sabemos que no tendremos las nuevas promociones antes de dos años, así que esta situación solo se revierte poniendo más mossos en la calle, no solo para reducir la tasa de delitos sino para evitar el colapso de los efectivos que ahora mismo hacen servicio en la calle y en las comisarías. La situación es del todo insostenible y ya no es solo responsabilidad del Departament d’Interior, sino del Govern.

El ‘conseller’ y el director general saben de primera mano cómo lo pueden solucionar. Tienen nuestras propuestas sobre la mesa, en un dosier de agravios que el colectivo les ha librado hace un año. Ahora toca un plan de choque para solucionar la carencia de efectivos, y este pasa inevitablemente por la creación de una bolsa de horas estructurales pagadas a un precio digno, que garantice la presencia de efectivos en las calles de Catalunya. Esto provocaría una reducción de los índices de delincuencia y devolvería la sensación de seguridad a la ciudadanía.

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Magnitud del problema

Los máximos responsables policiales del cuerpo, siendo conscientes de la gravedad de la situación, se han comprometido con la APME a ponerse a trabajar inmediatamente en todo lo que esté en sus manos. Pero, lamentablemente, quien tiene la capacidad de poner en marcha soluciones reales y efectivas son los gestores políticos de la DGP y del Departament d’Interior, y estos no parecen ser conscientes de la magnitud real del problema.

Es hora de que actúen con responsabilidad y consigan los recursos que necesitamos, como han hecho con otros cuerpos especiales. Todo lo que no vaya en esta dirección es una irresponsabilidad por su parte y que la ciudadanía no aceptará mucho más tiempo.