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IDEAS

El edificio del Museo del Cómic de Sant Cugat. 

ROBERT RAMOS

Tebeos en Sant Cugat

Ramón de España

Este jueves, 13 de junio, se inaugura en Sant Cugat un museo del cómic de iniciativa absolutamente privada. Lo han puesto en marcha dos coleccionistas que, entre ambos, atesoran casi todo lo publicado en España desde principios del siglo XX, Paco Baena y José Luis Villanueva (quien, además, es el dueño del edificio consagrado a los tebeos, no excesivamente grande, pero suficiente para albergar tebeos y originales en dos de sus plantas y exposiciones temporales en la tercera). Baena Villanueva, como el resto de los aficionados catalanes a la historieta, se han cansado de esperar a que se abriera el prometido Museu del Còmic que debía instalarse en una antigua fábrica de Badalona, un bromazo de mal gusto que dura ya más de diez años y en el que el ayuntamiento badalonés cumplió su parte del trato -dejarse tres millones de euros en acondicionar el edificio-, pero la Generalitat no: los ocho millones prometidos no han llegado nunca porque los tebeos, escritos mayoritariamente en español, no son un material histórico al que se le pueda sacar rédito patriótico (aunque Catalunya produjera un inmenso tanto por ciento de guionistas y dibujantes desde siempre). La excusa oficial siempre ha sido que no había dinero, pero ningún mandamás tuvo nunca el valor de reconocer que no había dinero para esa chorrada de los tebeos, pero sí para embajadas o para el Museu dels Castells o el Museu del Càntir, que bien que existen.

Lo de Villanueva Baena es eso que los anglosajones definen como un 'labour of love'. Como me contaba Paco la última vez que nos vimos, el museo era la cosa que más feliz le hacía en el mundo a sus 71 años, ya jubilado como publicista y con la vida solucionada. Habrá quien se queje de que este museo del cómic esté en Sant Cugat y no en Barcelona, pero el oficial, el nacional, estaba teóricamente en Badalona: parece que en la capital indiscutible de la historieta española nunca ha habido un edificio a su disposición.

Aquí los tebeos dependen, como la Blanche Dubois de 'Un tranvía llamado deseo', de la amabilidad de los extraños. Gracias a Pepe Serra, el MNAC alojará a finales de mes una exposición sobre la revista 'El Víbora'. Suena a gol por la escuadra a la cultura oficial, ya que el 'underground' tampoco ha despertado nunca el interés de la Generalitat, mientras en Madrid reivindicaba la Movida hasta el PP.

Temas: Sant Cugat