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Las elecciones europeas

Ernest Maragall celebra su victoria en las elecciones al Ayuntamiento de Barcelona.

JORDI COTRINA

Sin razón

Emma Riverola

El independentismo ha elegido el quijotismo para Europa y el pragmatismo para las alcaldías

Las urnas de las europeas sirvieron para erigir a Puigdemont como líder del ‘procés’, las municipales para confirmar la victoria de ERC en el territorio. Simbólico. El Parlamento europeo aún tiene una presencia gaseosa para muchos ciudadanos. Por el contrario, los ayuntamientos forman parte de nuestra vida cotidiana. El independentismo ha elegido el quijotismo para Europa y el pragmatismo para las alcaldías.

El liderazgo de Puigdemont es incomprensible en términos racionales, más aún cuando Junqueras suma dos años de cárcel. ¿Tan poco se valora el coraje de asumir las consecuencias de los actos políticos? Puigdemont es la encarnación de la emotividad a raudales del ‘procés’, es el triunfo de las consignas frente a los argumentos racionales y la verdad. Dijeron que iba de democracia, de derechos, de libertad, y la primera decisión del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) sobre el tema es demoledora, mostrándose a favor del Tribunal Constitucional en la anulación del pleno en el que se iba a declarar la independencia. Argumenta que la anulación era "necesaria en una sociedad democrática" para “el mantenimiento de la seguridad pública, la defensa del orden y la protección de los derechos y libertades de los demás”. Democracia, derechos y libertades… Iceta, Coscubiela, Rabell y tantos otros que denunciaron los atropellos tenían razón, pero son los traidores, los opresores. Definitivamente, esto no va de razones.