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26-M

ERC gana por primera vez las municipales en Catalunya con un PSC al alza

Los republicanos se benefician de la caída de JxCat y vencen en Barcelona y Lleida

Los socialistas se colocan segundos y mantienen su fuerza en el cinturón rojo

Daniel G. Sastre

Ernest Maragall celebra su vitoria tras una emocionante noche electoral en Barcelona.

Ernest Maragall celebra su vitoria tras una emocionante noche electoral en Barcelona. / JORDI COTRINA

El proyecto a largo plazo de Oriol Junqueras para convertir a Esquerra en el partido de referencia en Catalunya avanza sin alharacas pero con paso firme. Pese a que el presidente de ERC perdió su batalla personal contra Carles Puigdemont en las elecciones europeas, su fuerza política se llevó el premio gordo: la victoria en la ciudad de Barcelona. Además, los republicanos ganaron por primera vez unas elecciones municipales en Catalunya, tanto en votos como en número de concejales.

Más de 800.000 catalanes han confiado esta vez en las elecciones municipales en Esquerra, que tendrá más de 3.000 ediles en toda Catalunya. Es, de largo, el mejor resultado del partido en su historia: en el 2015 se quedó en poco más de medio millón de papeletas, y 2.384 concejales. El salto en porcentaje de voto es notable: del 16,2% al 23,5%.

Además de la victoria de Barcelona, Esquerra puede presumir de un espectacular crecimiento en el resto de capitales de provincia catalanas. El partido, por ejemplo, logra un triunfo histórico en Lleida, donde siempre habían ganado los socialistas. Miquel Pueyo se impuso al hasta ahora alcalde Fèlix Larrosa por 81 votos. En Tarragona, ERC empató a siete concejales con el PSC, aunque Josep Fèlix Ballesteros se impuso en número de papeletas. Solo en Girona, el feudo de Puigdemont, el partido se ha quedado con el mismo resultado del 2015 (cuatro concejales) y ha perdido el duelo particular con Junts per Catalunya.

Cambio en la hegemonía soberanista local

Porque el crecimiento de ERC se produce sobre todo a costa de sus principales rivales en el ámbito independentista. Los neoconvergentes no han podido evitar la caída en las grandes ciudades, y solo gracias a los pequeños municipios logran la segunda posición en número de concejales, con algo más de 2.700. Pero el resto de los números están muy lejos de los del 2015, cuando todavía se presentaron bajo las siglas de CiU: entonces, la federación nacionalista fue la fuerza más votada, con un 21,2% y más de 660.000 apoyos. En cuatro años, Junts per Catalunya se ha dejado más de 100.000 votos, y, lo que es más importante, ha perdido la hegemonía del soberanismo a escala local.

La formación, que llevaba décadas presumiendo de su inspiración municipalista, quedó ayer tercera en número de votos en Catalunya y solo se consoló con los resultados de las elecciones europeas. Solo en ese ámbito funcionó el voto emocional y Puigdemont se impuso con claridad a Junqueras. JxCat también destacó la victoria global del independentismo; pero ni en las europeas los soberanistas llegaron a su anhelado 50% (se quedaron en el 49,7%). En las municipales, las fuerzas independentistas no alcanzaron el 43% de los votos.  Y los herederos de Xavier Trias se hundieron en Barcelona: solo retuvieron la mitad de los 10 concejales que el excalcalde logró en el 2015.

"El final de la travesía del desierto" socialista

Las sonrisas más grandes de la noche, además de las que se vieron en ERC, estaban en la sede del PSC. "El resultado de las europeas certifica el final de la travesía por el desierto del socialismo catalán", dijo anoche Javi López, candidato del partido al Europarlamento. Esa frase sirve también para resumir el gran resultado de los socialistas en las municipales: porque, además de superar a ERC en las europeas (son segundos, detrás del 'huracán Puigdemont'), refuerzan su hegemonía en el cinturón rojo. De hecho, el PSC gana las elecciones en la provincia de Barcelona, y en su capital Jaume Collboni consigue doblar con ocho concejales sus números del 2015.

Solo el resultado en algunos ayuntamientos y comunidades –sobre todo Madrid– ensombrecía los rostros de los socialistas. Pero esa pequeña inquietud no era nada si se comparaba con la de la familia de Podemos y los ‘comuns’, que en una noche perdieron las dos principales alcaldías de España y la posibilidad de influir en varios gobiernos autonómicos. Con algo más de un 8% de los votos en las municipales catalanas seguían siendo la cuarta fuerza en ese ámbito, pero con poca incidencia. Ciutadans, con poco más de un 5%, y la CUP, con cerca de un 3,5%, se colocaron detrás. En cuanto al PP, continuó su camino hacia la irrelevancia en Catalunya con poco más de un 3% de los votos.