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ANÁLISIS

Primoz Roglic, en la etapa de este jueves del Giro

Y el Giro despertó de la siesta

Mónica Marchante

Se avecina una semana de grandes cumbres, tácticas de jaque mate y juego de tronos después de 12 etapas tediosas e interminables

Doce etapas después se acabó la siesta en la que nos tenía adormilados el Giro de Italia hasta ahora. Salvo en la crono inicial y en la del pasado domingo, no ha habido en las 10 etapas tediosas e interminables que han transcurrido hasta ahora mayor aliciente que el de acertar el sprinter ganador. Un tostón impropio del prestigio que acompaña a la corsa rosa, por mucho que las volatas dejen sin respiración unos segundos al espectador.

¡Cuántos días hemos recordado los finales de la Vuelta donde cada día es una aventura nueva y cada año descubrimos finales inéditos, cuestas de cabras o etapas nerviosas que en sí mismas entrañan un espectáculo diario que hemos echado de menos en la primera parte de la carrera italiana!

Esta semana, intuyendo la montaña en el horizonte, el equipo del gran favorito y líder inicial de la carrera, Primoz Roglic, amplió el contrato de tres de sus corredores, esos que deberían acompañarle en las gigantescas rampas alpinas que el esloveno tendrá que escalar buscando la gloria que hace 10 años encontraba descendiendo, en su antigua profesión de saltador de esquí. La insólita iniciativa dejaba entrever lo que todos esperaban en el pelotón. Roglic no tiene equipo que le pueda defender en la montaña. Un día ha sido suficiente para comprobarlo.

El esloveno está solo y tendrá que buscar amigos en el pelotón. Tampoco tendrá auxilio ante cualquier imprevisto mecánico cuando se desencadene la batalla. Y pinta que la coalición internacional está en forma, salvo Simon Yates, cuya ausencia en la avanzadilla del primer zafarrancho de Pinerolo tendrá explicación más adelante…

"Mi aplauso para Mikel Landa y Miguel Angel López", exclamaba el hoy comentarista Alberto Contador desde Eurosport. Ha sido escuchar a Contador estos días deseando la llegada de los Alpes y recordarle atacando una y otra vez, poniendo ese espectáculo que debe llegar en las grandes etapas que esperan a los corredores.

Aquí estoy yo

Dijo Landa tras la decepción de Bolonia que ese minuto y 7 segundos perdidos ante Roglic le haría correr de manera más agresiva en la montaña. Aunque el botín no haya sido demasiado, 28 segundos, Mikel ha cumplido su palabra, se ha probado a sí mismo y ha dicho "aquí estoy yo". El vitoriano tiene equipo y kilómetros alpinos por delante. Cuenta con buenos aliados con intereses comunes pero también con casi 4 minutos y medio de distancia en la general respecto a Roglic. Y la crono de 17 kilómetros de Verona como sopapo final.

Adiós volata, hola Alpes. Se avecina una semana de grandes cumbres, mucho espectáculo, tácticas de jaque mate y juego de tronos. Espera el MontBlanc, los Dolomitas, el Gavia y el Mortirolo. Roglic ya está en el trampolín. Y todos abajo atentos al salto.